Ochenta jóvenes participan en el primer curso musical de la federación gallega
04 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.ourense| El auditorio sonaba a percusión. Al talento musical de los jóvenes aprendices que se rindieron al encanto de su ritmo. Profesionales, marcaban los compases ensayando una y otra vez sus entradas en las obras.
Mañana domingo es el gran día, la jornada decisiva en la que brillarán con luz propia. Al concierto podrán acudir, de manera gratuita, todos aquellos que deseen disfrutar, a partir de las nueve de la noche, de una velada al son de las bandas. Al acto acudirá la concelleira de Cultura, Isabel Pérez.
Todas las mañanas, durante el uno de agosto, los alumnos de percusión acuden puntualmente a su cita con la música. La sala principal, redecorada con improvisados atriles, recoge la esencia del tesón. María González se enfrenta confiada a las marimbas. Acompasadamente desliza las baquetas por las lengüetas provocando un sonido embriagador. Al xilófono, Antón Alcalde, un amante de la percusión que da muestras de su perfecto conocimiento de las partituras. Una gran familia de la que también son miembros Natalia Suárez, Diango Pérez y Ángel Somoza.
Un grupo compacto que crea patrones rítmicos a golpe de batería mientras el xilófono le responde con notas musicales. Y al frente de la formación, Diego Ventoso Fernández, un profesor del conservatorio de Lugo encargado de formar a los seis percusionistas elegidos.
La federación gallega de bandas de música populares fue la responsable de organizar este primer curso de la banda sinfónica. Una iniciativa que reúne a ochenta promesas de entre doce a veintiséis años de edad, algunas pertenecientes a las bandas de la federación gallega y otras no. Distribuidas por familias instrumentales, cada rama dispone de un profesor que las forma, un personal contratado por el director de la banda, Carlos Seráns.
A las siete de la tarde, el auditorio vuelve a ser testigo del reencuentro del grupo. Un ensayo general que imprime en el aire los compases del repertorio final. Y mientras los instrumentos suenan armónicamente los alumnos de dirección aprenden a llevar la batuta durante la interpretación de la orquesta.