LA TRIBUNA | O |
26 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.UNA VEZ que parece haberse normalizado prácticamente la actividad política municipal en Sarria conviene afrontar lo que queda hasta el ya próximo y corto paréntesis vacacional comentando cuestiones no intrascendentes pero sí cuando menos curiosas. Y es que ahora resulta que en Lugo capital se destaca que el abergue de peregrinos radicado a escasos metros de la puerta de San Pedro ha recibido este mes que ahora concluye una media diaria de seis peregrinos para la pernocta. ¡Y se destaca como si de un éxito se tratara! Cualquier persona que se tome la molestia de acceder hasta la sarriana calle Mayor podrá comprobar cómo el flujo de aspirantes a la credencial compostelana es ya no sólo constante, sino inmenso e intenso. Y así, mientras en Lugo capital calculan en su albergue seis peregrinos por día, en el mes de julio en Sarria podrían calcularse seis peregrinos cada diez minutos. La cuestión es de auténtica risa, si bien ponderando acerca de la rentabilidad de la inversión capitalina no creo que los contribuyentes al erario público debieran sonreír. Va siendo hora de que las administraciones adopten de una vez por todas actitudes inversoras en función de las necesidades y no de la aplicación de criterios igualitaristas. Y así, si Sarria no debe aspirar a contar, por ejemplo, con un paseo marítimo, también parece razonable que siendo esta tierra paso de más del noventa por ciento de los peregrinos que a Compostela se dirigen, habra de ser, junto a los demás municipios del Camino Francés, foco de atenciones e inversiones de tal estela. Déjense, pues, de inventar caminos y rutas a Santiago con la única finalidad de obtener ayudas e inversiones; explote cada uno los recursos que tenga y gástese el dinero público con criterios de racionalidad, rentabilidad y necesidad.