Dos genios se dan cita en Lugo

A. Herrán LUGO

LUGO CIUDAD

Racca recuerda cómo Herrmann, al que se enfrenta el sábado en el Universitario, empezaba a fraguar su estela de gran jugador con quince años en Venado Tuerto

08 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Desbordan amabilidad. Uno, el breoganista, es capaz de pasarse un rato largo sin cambiarse en el vestuario para atender la llamada; el otro, la sensación de la Liga, ha ventilado ya cinco entrevistas en el pabellón Fernando Martín antes de ésta, pero pide un minuto para llegar a casa y charlar con más tranquilidad. Racca y Herrmann son dos colegas que se enfrentan el sábado en el Breo-Jabones Pardo. Su reencuentro estuvo plagado de anécdotas. - Walter Herrmann . Hola Jorgito, ¿cómo te va?- Jorge Racca . Bien, pero no tanto como a tí. Te vi el otro día en el All Star y me alegró ver todo lo que se montó contigo.- W. H. Bueno, sí, ya tengo ofertas para ir a un circo.- J. R. Ja, ja, ja. Te vi sobrado. Yo también las metía así en concursos de mates, pero no tan bien, porque saltas más. Te favorece tu plasticidad y tus grandes manos. Me divertí mucho, me sorprendió y me pareció muy original.- W. H. Ojalá todas las semanas fueran así, de festejo y reconocimiento. La repercusión que ha tenido esto es terrible, tengo llamadas permanentemente. No me iba a presentar al concurso de mates, porque igual pensaban que soy un payaso, al ver lo que tenía preparado y lo que ofrecían los otros. Pero quería que la gente me conociera por esas cosas creativas.- J. R. ¿Y los calzoncillos?- W. H. Los sortean. Me han dejado sin nada. No sé qué utilidad les puede dar quien los tenga...- J. R. Recuerdo cuando te conocí, con quince años, en Venado Tuerto, una linda ciudad en la que vive Lamas; pertenecías a una familia muy tradicional. Era mi primera temporada en el Olimpia, y estaban Campana y Uranga. A veces te dejaban estar con nosotros y otras te ibas cabreado. Nos costaba defenderte, por eso te dejábamos fuera.- W. H. ¡Seguro! Ja, ja, ja. Fue una época dura, porque iba una semana y desaparecía tres y me fracturé un dedo del pie. Estaba en el colegio y no sabía si ser deportista o estudiar. Tú lo habías ganado todo y eras un ídolo, soñaba con hacer la mitad que tú. Ahora lo puedo contar esto como una anécdota. Ojalá me tome la revancha en lo personal el sábado, porque el partido es importantísimo.- J. R. Bueno, nos vemos, acuérdate de Tío Francis.- W. H. ¡Ah! sí, donde nos reunimos para hacer la pretemporada. ¡Te veo bárbaro!