Álex Segura: «En Texas me sacaron un arma por mi acento»

El Fondo Monetario Internacional eligió a este lucense, que preside la junta de corresponsales de Los Ángeles, como mejor comunicador joven del mundo

Christine Lagarde, actual directora del Banco Central Europeo y exdirectorada del FMI, saluda a Álex Segura
Christine Lagarde, actual directora del Banco Central Europeo y exdirectorada del FMI, saluda a Álex Segura

lugo / la voz

Álex Segura Lozano (Barcelona, 1993) es un catalán de nacimiento pero con fuertes raíces lucenses, en Láncara, y gallegas. Es corresponsal de la Agencia Efe en Los Ángeles. El pasado verano fue elegido presidente de la junta de corresponsales de la ciudad angelina y ya forma parte de la junta directiva de corresponsables en Estados Unidos. Segura, además, está viviendo un buen año, ya que en diciembre recibió el premio de mejores jóvenes comunicadores de información económica del mundo, que promueve el Fondo Monetario Internacional (FMI).

—¿Nos podría explicar cuál es su vinculación con Galicia?

—Mi conexión con Galicia viene a través de la familia de mi abuela materna Sara, que nació en Bande (Ourense) y creció en la aldea de Ariz, en el municipio de Láncara; y de mi cuñado, que es ahora ya un hermano, David, de Culleredo. Por A o por B, Galicia ha sido siempre una comunidad cercana a mi corazón y estoy orgulloso de tener raíces de una tierra tan bonita como la gallega.

—Viene a menudo por Galicia, Lugo, Láncara... ¿Qué es lo que más le gusta? ¿Qué recuerdos tiene?

—Sigo teniendo familia por parte de mi madre en Lugo y en Láncara, con primos y tíos suyos. Me cuentan que a mi madre, Gloria, que en paz descanse, le encantaba ir a pasear hasta el río Neira, que es el que pasa por Ariz y uno de los dos que pasa por A Pobra de San Xiao. Le gustaba mucho el contraste de la paz que se respiraba ahí comparado con vivir en el centro de Barcelona, donde vivimos toda mi infancia y adolescencia. El fallecimiento de mis abuelos y mi madre cuando era todavía un niño hizo que perdiera un poco la conexión con la parte de mi familia que está en Galicia, pero siempre me sentiré conectado con ellos. Más adelante, mi hermana mayor, Laura, se casó con David en un bonito pazo en Neda, en la Ría de Ferrol. Ahora también tengo familia en A Coruña y voy a visitar siempre que puedo para engordar tres kilos por día. (ríe).

—Ejerce de gallego en el exterior. ¿Qué sensación tiene cuando se encuentra con algún gallego en Estados Unidos?

—Llevo en el extranjero cinco años: he vivido en Londres, Austin (Texas), Washington D.C., y ahora al sur de Los Ángeles. En todo este tiempo me he encontrado con bastantes gallegos y mi reacción siempre es la misma: «¡Parte de mi familia es gallega también!». Soy curioso por defecto y me gusta saber de qué lugares concretos son y compartir la historia de mi familia. Al final, terminamos charlando siempre de lo que extrañamos la comida gallega y del Dépor o del Celta. Conversaciones bastante básicas. (ríe)

—Por sus orígenes, tanto gallegos, como catalanes, supongo que vive con más sensibilidad cualquier ataque a la inmigración que se puedan hacer desde ciertos sectores conservadores norteamericanos.

—Por supuesto. Estoy en contra de cualquier tipo de discriminación, ya sea por origen, raza, etnia, orientación sexual o género. Es verdad que siendo de Cataluña con orígenes gallegos tal vez tengo un mayor grado de sensibilidad respecto a estos temas, pero además es que yo soy inmigrante aquí. Soy un tipo de inmigrante —europeo— que tiende a ser mejor aceptado en Estados Unidos, pero aún te encuentras a algún loco que se mete con tu acento o maneras de pensar.

—Ha vivido situaciones de discriminación o Los Ángeles, por su perfil, es una ciudad abierta.

—En Los Ángeles en concreto, no. Pero sí he vivido dos episodios de discriminación en los que pasé miedo: uno en 2017 en un bar remoto en el oeste de Texas, en el que la propietaria me dijo que no entendía mi inglés y me llegó a enseñar su arma para decirme que me fuese; y otro hace unos meses, en Phoenix, Arizona, en el que un grupo de manifestantes de extrema derecha, portando armas de calibre pesado, me acosaron y me gritaron que me fuera a mi país. Imaginaros si fuese latino o afroamericano...

Alex Segura charla con la presidenta del Congreso de Estados Unidos, Nancy Pelosi
Alex Segura charla con la presidenta del Congreso de Estados Unidos, Nancy Pelosi

—¿Es la información económica su ámbito favorito o dentro del periodismo quiere desarrollar su carrera por otros sectores?

—Desde que en la Universitat Pompeu Fabra estudié Periodismo y Economía, creo que mi carrera siempre estará más o menos ligada a ese tipo de información, de una manera u otra. Pero también es verdad que en la Agencia EFE la mayoría somos bastante versátiles: también he cubierto política, cultura, deportes, temas sociales. Lo que sí me gustaría más adelante es probar otros formatos, tal vez televisión. No soy de cerrarme puertas.

—Tengo entendido que llegó a entrevistar al luego mundialmente famoso «Yellowstone wolf». ¿Es un ejemplo de que Estados Unidos es capaz de lo mejor y de lo peor?

—Sí, fue en las mismas manifestaciones en Phoenix en las que me acosaron, hace un par de meses. «Yellowstone Wolf», ahora encarcelado, es un personaje con mucho carisma y que se cree completamente sus mensajes conspiranoicos. Tenemos que recordar siempre que EE.UU. es un país gigantesco, de 330 millones de personas, siete veces más que España. Así que sí, hay espacio para lo mejor y lo peor.

—La situación que se vivió en el Capitolio servirá de catarsis para la sociedad o la división continuará durante años? Supongo que esta pregunta es muy genérica para un país que en el fondo es un continente.

—Creo que la situación actual se ha calmado un poco con la llegada de Biden, un presidente que intenta mantener un perfil más bajo y con mensajes más pacíficos que Trump. Aunque es cierto que una parte de la población sigue muy enfadada por el presunto «fraude electoral» contra Trump y eso puede conducir todavía a episodios desagradables en los próximos meses. Esperemos que no.

—Kámala Harris es la persona que podría encarnar esa nueva Norteamérica, de la que tanto recelan los sectores más conservadores de EE.UU.

—Sí, Kámala Harris es símbolo del sector progresista de EE.UU.: primera mujer (y afroamericana) en llegar a ser vicepresidenta del país. Los sectores más conservadores no la pueden ni ver. Pero aquí también es interesante ver qué tan progresista es, fuera de los relatos fáciles en los medios de comunicación. Al final, Harris tomó algunas decisiones algo polémicas cuando era fiscal general en California y eso aún lo lleva en la mochila.

—¿Cómo afronta su futuro profesional? ¿Regresará a España o le gustaría probar como corresponsal en otros países?

—Esta es la pregunta del millón, en mi caso. Creo que me quedaré en Estados Unidos un tiempo más, aunque no sabría decirte si en California u otros estados. Es un país en el que me siento cómodo, tengo amistades y aspiraciones. Lo peor es el hecho de estar lejos de los tuyos, sin duda. Siempre digo que regresar a Barcelona con mi familia sería fenomenal, pero a nivel laboral no me motiva mucho, sinceramente. Es una lástima que tantos jóvenes hayamos tenido que salir en busca de oportunidades porque en nuestra casa no hay o son de risa. Espero que esto cambie en el futuro.

Un año inolvidable

Álex Segura (Twitter: _alexsegura_ Instagram: _alexsegura_ ) lleva un año inolvidable en lo personal y en lo profesional. El premio del FMI (compartido con tres periodistas de India, Kenia y Botswana) le ha ayudado a visibilizar su trabajo y supone un espaldarazo en su carrera. Pero además, este año, al entrar en la directiva de corresponsales, le permitió conocer a figuras de la política norteamericana, como la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi. También llegó a entrevistar al famoso «Yellowstone Wolf», que precisamente fue uno de los asaltante del Capitolio.

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