Láncara, con variante pero desconectada

Fomento ejecutó este año más dinero del previsto para terminar por fin la obra


La variante ferroviaria de A Pobra de San Xiao es una buena muestra de la desidia de la que se habló en el foro organizado el pasado sábado en la CEL. Incluida en el proyecto de dotar a Galicia de alta velocidad, se adjudicó en 2006 con un presupuesto de 90,44 millones de euros. Doce años después, los siete kilómetros de nueva vía siguen aún como se puede ver en la imagen tomada el día de Navidad en la zona de Ronfe, sin estar conectados a la red ferroviaria.

En septiembre pasado, el Gobierno, en respuesta a preguntas de la diputada socialista por Lugo Margarita Pérez Herraiz indicó que ADIF tenía previsto finalizar las obras de la variante antes de que terminase el año en curso. El Gobierno aseguró entonces: «De acuerdo con los trámites establecidos se propondrá a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) la puesta en servicio de la citada variante para que emitan la necesaria autorización». Para obtener este permiso, diversas fuentes apuntan a que en breve se harán las pruebas para comprobar que todo está perfecto, con lo que la apertura de este nuevo trazado, aún sin electrificar, podría ser a inicios del 2018. Para apurar el final de las eternas obras el Ministerio de Fomento ejecutó en los últimos dos años más dinero del programado en los presupuestos del Estado. En el 2016 había presupuestados 7,1 millones y se gastó 8,5.

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