AUNQUE el proceso de fragmentación moral y política de España sea más patente en las impropiamente autodenominadas comunidades históricas, el virus de la balcanización de nuestro país avanza imparable en todas partes. Sólo así cabe explicar el extraño caso de los helicópteros espía. El Gobierno regional manchego no tiene otra cosa que hacer con los impuestos de sus súbditos que fletar helicópteros para espiar ciertos objetivos militares de los vecinos murcianos. Y aunque Murcia no forme parte del eje del mal , el caso es que lo que constituye una grave amenaza para los manchegos no son armas de destrucción masiva sino sus balsas de riego de polietileno. De modo que hay que identificarlas, medirlas y pasar la información a los servicios secretos manchegos para su evaluación. Estas balsas, que vienen a sustituir a las tradicionales de fábrica por su mayor capacidad y menor coste de construcción, tienen diferentes aplicaciones dentro de la gestión de la economía del agua en las regiones áridas. Así, poder apurar la cantidad de agua permitida en cada turno de riego y acomodarlo a horas más razonables para los trabajadores o a las necesidades reales de los cultivos. Y el Gobierno socialista regional manchego se opone a que su agua sea trasvasada a la próspera Murcia, pues solidaridad y socialismo no tienen nada que ver. La España de ZP en el cuarto centenario de El Quijote se está convirtiendo en un número creciente de ínsulas enfrentadas entre sí capaces de sacarse un ojo con tal de dejar a la vecina ciega. La creación de ínsulas empezó siendo una broma de aristócratas ociosos y embrutecidos para ridiculizar a nuestro héroe, pero que sin embargo permitió a Cervantes exponer los criterios básicos del buen gobierno y a Sancho demostrar su sentido común. Pero ahora, frente a los abusos de una clase política egoísta e hipertrofiada, no parece existir ni idealismo heroico ni sentido común popular que se le opongan. Información en la página 21