Hay fincas del Banco de Terras en el 64 % de los concellos de Lugo

Solo once municipios tienen terreno con superficie media de más de una hectárea

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lugo / la voz

Lugo es la segunda provincia de Galicia en cuanto a fincas inscritas en el Banco de Terras. En 43 de los 67 municipios lucenses, el 64 % del total, hay fincas inscritas en ese organismo, cuyo funcionamiento tiene como principal finalidad ofrecer terreno a arrendatarios necesitados de superficie útil.

Según datos aportados por la Consellería do Medio Rural, las parcelas se reparten por todas las zonas de la provincia, aunque con un número de fincas y con una superficie total que presenta grandes contrastes de unas zonas a otras. La extensión media de las fincas es de 0,73 hectáreas, y solo en once municipios (Xermade, Lugo, Baralla, A Fonsagrada, Mondoñedo, Outeiro de Rei, Trabada, Castroverde, O Saviñao, O Corgo y Cervantes) se rebasa la media de una hectárea por parcela.

Una parte de las parcelas acaban siendo de titularidad municipal en virtud de la Lei de mellora da estrutura territorial de Galicia. Son fincas en las que no se puede llevar a cabo actividad agropecuaria y que están situadas en parroquias donde se realizó la concentración parcelaria. Para Medio Rural, con este proceso se hace más operativo el Banco de Terras, al quedarse solo con fincas aptas para uso agrícola, ganadero o forestal.

La última cesión se formalizó el mes pasado, y los municipios de Lugo que recibirán de terreno son 23 (Pol, Riotorto, A Pastoriza, Abadín, Castro de Rei, Vilalba, Xermade, Castroverde, Guntín, Lugo, Outeiro de Rei, Chantada, Taboada, Ourol, A Fonsagrada, Baleira, Antas de Ulla, Palas de Rei, O Incio, Samos, Sarria, Baralla y Bóveda). La cesión se efectuará sobre más de 220 fincas.

Ese mismo proceso se llevó a cabo en el 2017, con siete municipios incluidos (O Valadouro, Foz, Lourenzá, Mondoñedo, Ribadeo, Trabada y A Pontenova); les correspondieron 273 parcelas.

Una vía para el cambio de uso sin problemas

Roberto Lindín, técnico de empleo del Concello de Abadín, considera que el Banco de Terras es útil. Lo juzga interesante porque funciona, salvando las distancias, como una especie de inmobiliaria y porque permite a los dueños cambiar el uso del suelo sin problemas: el terreno se incluye en el Banco de Terras, y si a los dos años no hay interesados en alquilarlo y si la Xunta lo acepta, se puede dar un uso que permita legalmente plantaciones.

Falta de superficie en lugares donde hay necesidad 

Julio Guntín, responsable del sindicato Unións Agrarias (UU.AA) en Vilalba, tiene una visión crítica del desarrollo del Banco de Terras. Cree que no funciona, entre otras razones, porque no hay terreno en lugares donde las explotaciones ganaderas sí necesitan disponer de más superficie El papel de la administración debería orientarse a explicar que se trata de un sistema fácil y seguro. En su opinión, la Xunta «podría hacer más». 

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