Y la lluvia y la nieve regresaron en el 2018

El año que termina ha sido el tercero más lluvioso de este siglo y destacaron nevadas en meses poco habituales


lugo / la voz

Si el final del 2016 y todo el 2017 fueron años anormales en la provincia a nivel meteorológico, en el ahora terminado 2018 se registraron los valores medios del clima propio de Lugo, incluso en algunos parámetros por encima de la media de este siglo: abundantes lluvias, invierno frío, jornadas de calor en el verano, tormentas en septiembre, entrada de borrascas en el otoño y hasta nieve en cotas bajas en meses poco habituales, como marzo, abril y octubre.

Si se analizan los datos de la estación de Meteogalicia en el Campus de Lugo, lo más llamativo del pasado año fue la cifra total de precipitaciones: 1.195 litros por metro cuadrado, la tercera más alta desde el 2001. Destacaron meses muy húmedos, como marzo con 304,8 litros. En 169 días del pasado año se registraron precipitaciones, siendo superiores a un litro por metro cuadrado en 135 jornadas. Aunque ha sido un año de lluvias, estas se repartieron, destacando solo los 35 litros que cayeron el 30 de marzo. En el 2017, en un 10 de diciembre hubo 66 litros, tantos como el total de ocho meses.

En la provincia también fue un 2018 muy húmedo, con un otoño por encima de la media. En la estación de Labrada, en Abadín, hubo en el invierno pasado hasta 1.057 litros por metro cuadrado. Mientras, en el sur, en Sober, en tres meses, cayeron 293 litros. Si el verano fue poco lluvioso en el centro, con 95 litros en Lugo (la tercera más baja de todas las estaciones de Meteogalicia) no sucedió lo mismo en la montaña, con 281 litros en A Fonsagrada y 269 en Navia de Suarna.

En cuanto a las temperaturas, el 2018 no fue de los años más fríos, a pesar de que se sucedieron varios episodios de nevadas en diferentes meses. La temperatura mínima del año fue el 24 de febrero con -3,83 grados y la máxima el 3 de agosto con 38,12 grados. Prueba de que no hizo demasiado frío fueron las apenas 25 noches con helada, 14 en febrero. En diciembre solo hubo dos noches de helada. Las temperaturas medias fueron altas, con los 19,32 de julio; 19,87 de agosto; y 18,87 de septiembre. Incluso en la montaña se notó el calor, como en Pedrafita do Cebreiro que alcanzaron los 29 grados el 1 de septiembre. En ese punto se registró la mínima de la provincia, con -7,5 el 6 de febrero.

La montaña lucense sí vivió a lo largo del año varios episodios adversos que condicionaron la vida diaria de sus vecinos. En febrero, las sucesivas nevadas dejaron incomunicadas a aldeas y, sobre todo, causaron destrozos en vías y edificios públicos. El 24 de marzo, la montaña vivió una jornada caótica. Numerosos conductores quedaron atrapados por una nevada que no se recordaba en diez años. Y a finales de octubre, otra sorpresiva nevada dejó asolada la montaña de ramas de árboles, cortando carreteras y causando cortes de luz.

Menos horas de sol

Para finalizar, y como ejemplo de que ha sido un año lluvioso, las horas de sol computadas en Lugo fue de 1.792, frente a las 2.026 horas de frío. En el 2017, cuando apenas hubo lluvia, se alcanzaron las 2.053 horas de sol, y en el 2016 fueron 1.934. En cuanto al balance hídrico, fue negativo entre mayo y septiembre. En conclusión, un 2018 propio del clima de Lugo y alejado del excepcional 2017.

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