Cuando me pidieron que escribiera este artículo sobre las áreas de servicio en la A-8, empecé a darle vueltas a la cabeza sobre los pros y los contras de su existencia. Si uno decide circular entre Baamonde y Avilés (o viceversa) a través de la autovía del Cantábrico, no encontrará ninguna como tal. Es decir, que si un conductor va con prisa, contrarreloj, y su coche precisa repostar, ha de buscar alguna de las poblaciones más cercanas para encontrar una gasolinera o una cafetería en la que poder tomarse un agua o un café o ir al baño.
Si hablamos de los camioneros, también han de buscarse un lugar en el que poder hacer una parada para estirar las piernas o para descansar durante unas horas. En Barreiros está creado el espacio para esa posible área de servicio, en sentido Asturias, y en Abadín un empresario mindoniense proyecta la puesta en marcha de otra. Los pros: la comodidad y la rapidez.
Todos sabemos que para esta sociedad en la que vivimos el tiempo es oro, y si podemos arañar 5 ó 10 minutos, mejor que mejor.
Pero también hay contras importantes. Nadie me negará que las infraestructuras y la mejora de las comunicaciones son algo muy necesario, pero su llegada implica la desaparición de muchos pequeños negocios, todos esos bares, panaderías, ultramarinos, tiendas? que encontrábamos al viajar por la vieja carretera nacional N-634 entre Baamonde y Avilés.
La economía local y las poblaciones se resintieron.
En fin, cosas de la vida y sus avances