Jaime Capellá Bouza, fisioterapeuta del Fenerbahçe: «No he estado con un entrenador que nos cuide de bien como Saras Jasikevicius»

Millán Gómez LUGO / LA VOZ

LUGO

Jaime Capellá, fisioterapeuta del Fenerbahçe de baloncesto.
Jaime Capellá, fisioterapeuta del Fenerbahçe de baloncesto.

El lucense ha ganado la Copa de Turquía y es el actual líder de la Euroliga

28 feb 2026 . Actualizado a las 22:45 h.

Jaime Capellá Bouza (Sarria, 1989) fichó el pasado verano como jefe de fisioterapia del Fenerbahce Basketbol, actual campeón de la Euroliga, después de cinco temporadas como preparador físico y fisioterapeuta de los Liaoning Flying Leopards, en China, donde ganó tres Ligas. Además, se proclamó campeón la Copa Presidencial de Turquía también esta temporada. Previamente más de tres temporadas como preparador físico en el Breogán, con el que consiguió un ascenso a ACB. También trabajó en el Azkar Lugo FS y en el Ensino Lugo.

- ¿Qué sensaciones tiene después de ganar la Copa de Turquía?

- Yo creo como extranjeros aquí en Turquía, que yo al final soy un invitado a este país, no vives realmente lo que significan torneos como la Copa. Yo creo que la Euroliga es más fácil de identificar como un súper campeonato. Ganar la Euroliga tiene que ser increíble. La Copa turca parece como que no le das tanta importancia, que sí que la tiene, pero quizás tiene más importancia para la gente de aquí que para nosotros. Entonces, cuesta darte cuenta realmente de lo que supone ganar la Copa, pero para la gente de la ciudad y para la afición, sobre todo un club como Fenerbahce, que es una religión aquí, pues es muy importante. Si pierdes la Copa es una catástrofe y si la ganas es como que ya lo que tenías que hacer. Entonces, aquí hay mucha presión en este club, pero contento por ganarla, obviamente. Siempre uno está contento de ganar, y más en este club, que parece que es obligatorio.

 - ¿Cómo se nota esa presión en el Fenerbahce? 

 - Sí, es que en estos clubes hay que ganar los partidos, hay que ganar todos los títulos. Y cuando pierdes parece que es un fracaso, pero es que es muy difícil ganar estos títulos. En esta Liga, a nivel de Turquía, pues hay tres o cuatro equipos que son súper fuertes. Está Efes, que tiene mucho dinero invertido en la plantilla, ha fichado a Pablo (Laso), tiene jugadores top. Luego está Galatasaray, que tiene mucho dinero invertido, aunque no lo parezca, sobre todo respaldado por el fútbol. Galatasaray es un equipo súper fuerte, aunque no estén tan bien ahora. Está Besiktas, que es súper fuerte, contra los que jugamos la final de Copa. Es un equipo que ha invertido mucho dinero y todos quieren ganar, y no es tan fácil. Entonces, pues sí, al final es un esfuerzo grande que hay que hacer. Y te desgasta mucho, sobre todo mientras juegas la Euroliga ir jugando los clasificatorios de la Copa turca. Esta última semana es el cuarto partido, jugamos cuatro en siete días. Veníamos de jugar el domingo, jugamos el domingo anterior Liga turca en Ankara contra Türk Telekom. El martes jugamos contra (Esenler) Erokspor, que es un equipo nuevo en la categoría, era la ronda previa en la Copa. El viernes jugamos contra Türk Telekom otra vez y el domingo la final. O sea, estás jugando cuatro partidos en siete días. Es una locura. 

 - ¿Cómo fue el ambiente de la Copa en el pabellón Sinan Erdem, pabellón del Anadolu Efes?

 - Es diferente por el formato porque solo se juegan las semifinales y la final en el mismo pabellón, pero no se hace el mismo modelo de negocio. No es el mismo producto. Son partidos que se juegan y no hay tanto alrededor. No sé si es un tema de cómo lo hacen ellos. No sé si tendría cabida todo eso. Lo que sí hay son partidos como el nuestro, con aficiones muy fuertes, como fue Fenerbahce y Besiktas, que hay una rivalidad enorme, y aquí los aficionados en Turquía, los que van a los partidos, no van a comer pipas. Van a gritar, animar, hasta el 100% del partido, todos los minutos del partido, y desde una hora antes estaban gritando y a ver quién gritaba más fuerte. Luego, cuando uno animaba, el otro silbaba, y cuando el otro celebraba, el otro silbaba. Es una locura. O sea, no tiene nada que ver con un partido de ir a comer pipas. La gente que va es porque va a animar y lo vive en este tipo de partidos. Entonces, es diferente. Por ejemplo, en el pabellón hay muchos problemas de seguridad. Por aquí los aficionados sí que se dan palos si les dejas. Entonces, sí, lo que hicieron fue que la parte intermedia de la pista, en la televisión se ve, en los vídeos lo ves, son lonas de la Copa con vallas para separar la parte central, no hay nadie, y dejan como 10 metros de seguridad entre una valla y la otra. Y las aficiones van una con el 50% del aforo y la otra con el otro 50% con un fondo cada una. Y para que no se toquen las salidas y las entradas diferentes nuestro equipo entraba por el lado de nuestra afición por el túnel y el Besiktas por el otro lado. Nos habían avisado de que no nos equivocáramos, que no saliéramos por el otro lado. Una locura. No tiene nada que ver con lo de España. Es un producto diferente y sí, la organización es diferente. No tiene nada que ver.

 - ¿La rivalidad con Anadolu Efes supone que son vasos comunicantes, si uno está mal el otro está bien?

 - Sí, a ver. La rivalidad aquí es con todos. Aquí obviamente con Efes más porque los dos juegan en la Euroliga. Entonces, como siempre, a ver quién es el mejor equipo de Turquía. Digamos que el siguiente candidato es Efes porque también juega en la Euroliga. Y ellos este año no están teniendo una temporada muy buena. Nosotros estamos en un muy buen momento. Y claro, cuando a ellos les va mal, a nosotros nos va bien irremediablemente.

 - ¿Cómo surge esta opción de fichar por el Fenerbahce? 

 - Bueno, al final, como todo, si trabajas bien y duro también tienes un poco de suerte. En el momento indicado salió así, a través de diferentes personas que me recomiendan directamente a Saras (Jasikevicius). Y las referencias eran buenas, él me llama, y el director deportivo de Fenerbahce me llama también. Desde el primer momento nos entendimos muy bien. Y no se alargó, en dos o tres días estaba todo hecho, el contrato y todo. Y luego yo tenía en mí una intención de volver a Europa después de cinco años en China. De hecho, tenía un año más de contrato en China, dejé el contrato en China y salió esto. Salió todo muy bien, sin probar nada. Yo tenía claro que quería venir a Europa y estar un poco más cerca de la familia. Un poco de suerte, un poco de estar en el lugar indicado en un momento adecuado. Es así. 

 - ¿Qué aprendizaje extrae de sus cinco temporadas en China?

 - Fue una decisión muy acertada salir del Breogán en aquel momento. Muy acertada por diferentes razones. China me enseñó mucho. La cultura también era una cultura muy diferente y me enseñó, sobre todo, a ser flexible. Te diría que a ser flexible y a adaptarme rápidamente a cualquier entorno, que por eso también me está yendo bien aquí porque desde la primera semana, en cuanto conoces un poco dónde estás, cómo es la gente y siendo una cultura totalmente diferente a la china y totalmente diferente a la española pues me adapto rápido. Entonces, eso es una ventaja. Alguien que no haya salido de España nunca su primer año fuera siempre es duro. Y ahora mismo yo soy una persona súper flexible gracias a haber estado fuera tantos años. Entonces, no me va a dar miedo nada. Ahora mismo me siento capaz de irme a cualquier país, sea ahora mismo Estados Unidos el año que viene, por ejemplo, que es una cultura totalmente diferente pues me iría a Estados Unidos si se decidiera, pero no me costaría la adaptación. Otra cuestión es que me gustara o no la cultura o el lugar, pero lo que es adaptarme eso lo aprendí en China a seguir trabajando duro y a pesar de todo el entorno.

 - ¿Cómo es Sarunas Jasikevicius, actual primer entrenador del Fenerbahce Basketbol?

 - Yo creo que la gente tiene una imagen equivocada de cómo es él, sobre todo porque al final lo que ves en la televisión es que lo ves enfadado, gritando. Lo ves siempre con muchos gestos. Y en los partidos la verdad es que se pone...pero porque es un tío muy obsesivo y muy perfeccionista. Pero luego él con el staff, lo que es el staff más cercano, los trata muy bien. Trabajo muy bien con él. Yo no he estado con un entrenador que nos cuide así de bien en todo, pero tienes que ir a su línea y estar en su equipo y llevarte bien con él, pero si eres trabajador no tienes ningún problema con él. Pero es demasiado perfeccionista, o sea, demasiado. A este nivel si quieres ganar es como hay que ser. Y cuida cada detalle, controla todo, es increíble. Y todo el mundo lo respeta mucho porque es que no puedes decir nada malo de él. Tiene su carácter lituano, que es muy fuerte y es un carácter competitivo como lo tenía en la pista, como cuando jugaba, que era súper competitivo. O sea, es lo mismo siendo entrenador. Y quiere ganar todo, que todo esté perfecto, que todo esté bajo control, que nadie se desvíe del plan. Si quieres ganar las Ligas, estar a ese nivel y rendir hay que ser así. Aunque es duro en el día a día tienes recompensa después. Pero es un buen tío y nos cuida muy bien. No hay ninguna duda. Es excepcional.

 - ¿Cómo es el pabellón Ülker Sports Arena?

 - El pabellón está muy bien. Por dentro lo van reformando, lo van cuidando. Tiene ya unos 20 años y ni sé exactamente el número de aficionados que cabe (13800). El ambiente es muy bueno, sobre todo en los partidos de la Euroliga. A los partidos de Euroliga la gente sí va al pabellón, en Liga turca un poquito menos, sí hay ambiente, pero menos, quitando partidos clave contra Efes, contra Galatasaray, etcétera, que son más de rivalidad. Ahí sí que se llena en la Liga turca. En los partidos de Euroliga sí el ambiente es muy bueno. La afición aprieta cuando tiene que apretar. Se nota que es gente además un poco parecida a Lugo, que es gente que coge el asiento de abonado durante una temporada y ya no lo suelta. Y hay peleas por conseguir abonos. Dicen siempre aquí que no se renuevan los abonos hasta que alguien se muere. Aquí no hay quien enganche un asiento bueno hasta que alguien se va al otro barrio. Entonces, es un poco como Lugo. Es gente que entiende el basket, que lleva años, es de toda la vida. La afición anima  y sabe animar. El pabellón no es enorme, pero está bien distribuido. La gente está bastante cerca porque mi sensación por ejemplo con el Roig Arena de Valencia cuando fuimos a jugar allí fue una sensación que no me gustó tanto porque la gente no está cerca del banquillo. El Roig Arena es más abierto, se nota que es un espacio también de eventos, conciertos y tal. La primera línea de la grada del Roig Arena no está tan pegada al banquillo, es como que hay a lo mejor un par de metros. Sin embargo, aquí casi le puedes tocar a los jugadores, que casi le puedes dar una colleja al jugador que está sentado en el banquillo desde la primera línea de la grada. Entonces, eso se nota a la hora de jugar. 

 - ¿Cómo es un día en su vida, Jaime, ahora que es fisioterapeuta y no preparador físico? 

 - Pues cambia mucho respecto a mi rol de preparador físico, aunque hago cuestiones de preparador físico. Esto obviamente cambia el estilo de vida y lo que es el rol en el trabajo. Y estoy contento. Normalmente el entrenamiento empieza a las 12 de la mañana. Hacemos sesión única siempre, incluso en pretemporada. El entrenamiento empieza a las 12 aproximadamente. Si hay trabajo de fuerza, de pesas empieza un poquito antes. Si hacemos dos grupos empezamos a las 10 y media. Depende de cómo sea la semana porque cambia mucho si hay muchos partidos o no. Normalmente a las 12 empieza la pista. También hay vídeo, después pista y el entrenamiento se alarga hasta las 3, más o menos hasta las 2 y media o 3 de la tarde. Antes lo que hacemos es hacer todos los tratamientos individuales de los jugadores. Nosotros preparamos el entrenamiento antes de la propia sesión. Un jugador que tenga alguna molestia tiene que venir una hora antes del entrenamiento, hacer su tratamiento, hacer sus rutinas de prevención, todo el trabajo que tiene que hacer para estar bien el día a día. Y cuidarse. Me levanto y voy al pabellón, que está cruzando la calle. He elegido vivir enfrente del pabellón. Casi paso el mismo tiempo en casa que en el pabellón. Por lo menos lo tengo fácil. Y lo bueno que decía con respecto al rol de preparador físico es que a las 4 o 5 de la tarde me vuelvo a mi casa y no tengo que pensar demasiado más hasta el día siguiente. Mi trabajo ahora mismo es más físico, más manual que de planificación o de preparación de sesiones o de control de la carga como era cuando era preparador físico. Tengo menos dolores de cabeza por las tardes y noches. Sin embargo, es un trabajo más duro físico. Estoy muy cansado a nivel de manos. Estoy muy cansado porque son jugadores grandes. Y hay mucho trabajo. Tenemos muchos jugadores y estoy un poco cansado, con dolores en las manos, en los dedos. Pero es algo normal y eso es la parte más dura físicamente y menos dolores de cabeza al irme a casa. No me llevo tanto trabajo a casa, que es la gran diferencia.

 - ¿En qué cuestiones sí ejerce usted de preparador físico en el Fenerbahce Basketbol?

 - Yo no me puedo poner una careta de preparador físico, me la cambio y me pongo la careta de fisioterapeuta. Yo soy así. Y soy fisio y preparador físico porque eso lo llevas dentro. Entonces, tú ves cosas que un fisio no puede ver porque también soy prepa y ves cuestiones como prepa que un fisio tampoco puede ver porque no es fisio. Entonces, yo no lo puedo separar. No lo puedo dividir. Yo lo dije desde el primer día que vine aquí, sabiendo que era un rol de fisio, que yo hago ciertas cuestiones para llevar a cabo mi metodología de trabajo. Yo tengo un método de trabajo, que es el mío, y necesito hacer ciertas cuestiones con los jugadores.

 - ¿Qué cuestiones?

 - En el prepartido llegamos una hora y media, una hora y cuarenta minutos antes del partido al pabellón. Hago rutinas específicas de resistencias manuales, de estiramientos, de ejercicios solo para un jugador en concreto para que esté bien preparado para el partido y prevenir lesiones, que siempre son trabajos individuales míos. Estos jugadores los cojo yo y es algo que como fisio yo no debería hacer porque yo debería estar vendando tobillos o poniendo vendajes en el vestuario antes del partido. Entonces, gracias a que es un club con muchos medios, tengo un fisio que me ayuda, luego un masajista que viaja con nosotros y que hace los vendajes. Yo lo tengo organizado así porque así yo me libero de ese trabajo rutinario que realmente no te hace avanzar, sino que es algo rutinario que uno tiene que hacer, que es vendar y no aporta valor al jugador ni al equipo. Entonces, lo que hago es irme a la pista y trabajar individualmente con jugadores haciendo el calentamiento del partido. Y luego cuando empiezo el calentamiento con balón también estoy activo con el preparador físico principal, que es lituano, al que le ayudo. Somos como uña y carne. Y está todo hablado y nos entendemos perfectamente, yo le ayudo a que el calentamiento se lleve correctamente. Si pasa algo con un jugador que tiene una molestia durante el calentamiento pues estoy yo. Yo puedo hacer tanto cosas de fisio como hacer una activación mayor o gestionar ese problema. Y él puede seguir llevando el calentamiento del equipo sin que el equipo lo note. Entonces, en ese sentido nos coordinamos muy bien. Yo no puedo ser un fisio sin ver cuestiones del preparador físico, pero tampoco echo tanto de menos la parte de control de la carga, de organización de horarios, de entrenamientos, de cuánto se entrena, cuándo se entrena, discutir con Saras (Jasikevicius). Esa parte está más relajada, pero es más duro físicamente.

 - ¿Cómo es la sociedad turca y la ciudad de Estambul?

 - La ciudad sí me gusta, me parece una ciudad increíble porque es muy diferente y tiene grandes contrastes. El hecho de que esté el Bósforo, que divide a la ciudad en dos, la gente vive a diario entre una parte y otra, una parte europea y otra parte asiática. Es una ciudad única y es impresionante. Es una ciudad con mucha vida. A la gente le gusta estar mucho en la calle, en las terrazas. En ese sentido, muy bien, pero siguen siendo muy diferentes a lo que somos nosotros en España. Turquía quiere entrar en la Unión Europea y quiere acercarse más a Europa, pero para mí siguen siendo más asiáticos que europeos. También tienen muchas cuestiones en común a los españoles. Tiene dos cuestiones para mí muy malas, que es lo que no hacen que sea una ciudad ideal. Es demasiado grande y hay demasiada gente. Hay entre 15 millones de habitantes legales, que dicen que hay más gente realmente de la que es y parece que la infraestructura y todo no está hecha para tanta gente. Y el otro motivo es el tráfico, que para ir a cenar tienes que hacer 45 minutos de taxi completamente parado. Cualquier día hay tráfico igualmente. Entonces, para mí eso es una pérdida de calidad de vida muy grande, que tú quieras ir a hacer algún plan y que no vayas porque sabes que vas a tener una hora de ida y una hora de vuelta en taxi. En taxi porque yo aquí no tengo coche. Pero si tienes coche aparcar es una odisea. Las distancias, aunque son cortas, pueden ser 15 kilómetros, puedes tardar una hora y media fácilmente. Me gustan más las ciudades pequeñas, no necesito grandes cosas por mi calidad de vida. Luego tiene un problema de inflación tremendo, es un problema muy gordo. Aquí cada día los precios suben de precio. Vas a comer al mismo restaurante y pagas 400 liras, vas al mes siguiente y pagas 450, al mes siguiente ya son 500. Con el corte de pelo, por ejemplo, cuando llegué en agosto el corte de pelo normal, que no me hago virguerías, costaba 1000 liras. En diciembre costaba 1200. Y en enero cuando vas pues 1600. Y no te da un mejor servicio. Simplemente es la devaluación de la moneda en la lira y que hace que la gente tenga que subir los precios. Es una vida muy cara para vivir.

 - ¿Cuál es el nivel de la Liga turca?

 - No puedo comparar con la ACB porque es totalmente distinto el panorama, igual que pasaba en China. Dicen que la Liga china es una mierda. Las reglas no son las mismas. Entonces, no puedo darte una respuesta a eso sin hacer hincapié en lo que se ha convertido la Liga turca. Tampoco estoy de acuerdo con la ACB porque tú miras las plantillas y ya no ves españoles, ves cupos, pero la figura de cupos es una trampa. Esto lo he hablado mucho con entrenadores de fuera. En China solo puede haber dos no chinos en pista. Dime la ACB cómo sería si tuviera que haber tres españoles siempre en pista, con solo dos no españoles en pista cómo sería el nivel. Ahora en Turquía hay que tener siempre un turco en pista y de los 12 en la convocatoria tiene que haber 5 turcos sentados en el banquillo. Pueden haber naturalizados como tenemos nosotros a (Tarik) Biberovic o Scottie (Wilbekin). Tampoco es tan fácil tener nacionalizados. El solo tener 7 extranjeros también cambia el nivel. Tampoco es comparable porque son turcos turcos. En cambio, en España la figura de cupo es la mayor trampa que hay. Cuando un equipo español juega en Turquía en Champions (BCL) tiene que tener 5 españoles, que pueden ser cupos, y tú estás jugando contra un equipo lituano que tiene 5 lituanos nacidos y criados en Lituania. No es justo. Entonces, es una trampa para todas las demás competiciones cuando la gente juega contra cualquier equipo de BCL o Eurocup y le vienen 5. españoles y empiezan a mirar y ven que no hay ninguno nacido en España. Se les permite. Luego te sorprendes. La Liga turca en general me parece bastante buena, es muy competitiva. Todos los partidos son difíciles, para nosotros más porque juegas doble competición. Vienes de jugar toda la semana en Euroliga, incluso doble jornada, viajas directamente a esa ciudad, a ese partido y ellos te están esperando una semana preparando tu partido cuando tú vienes reventado de viajes y estás fuera de casa. Llevamos 4 meses que hemos perdido solo 3 partidos. Esto es una locura. Esto es muy difícil. Estamos contentos, aunque hemos tenido problemas de lesiones, como todos, pero hemos seguido ganando, pero otros tienen problemas y pierden.

 - ¿Qué pabellones de Liga turca y de Euroliga le han gustado más esta temporada por ambiente, por logística, por instalación moderna, por lo que sea?

 - El Roig Arena y luego el pabellón del Bayern Munich (SAP Garden). Allí jugamos, de hecho, los partidos contra los equipos de Israel. Ese pabellón también es increíble, es muy bonito, muy moderno y es una pasada. El pabellón de Zalgiris (Kaunas Arena) me parece muy bonito, el ambiente y todo es una pasada. Y un ambiente sano. Hay pabellones que tienen muy buen ambiente y son más duros, mal ambiente, hasta da miedo como puede ser el del Partizan (Stark Arena) o el OAKA del Panathinaikos, donde la gente insulta mucho, apretando, pero en el mal sentido, es como que da miedo. Ya viste el lío que tuvimos en el OAKA hace dos semanas con la canasta en el último segundo, casi no salimos de allí, casi no salimos vivos. El OAKA y el Stark Arena son los que más me han impresionado junto al Kaunas. Kaunas, que es muy bonito, la gente toda de verde y animando muy bien. El del Partizan sí que da miedo, hay veinte mil personas allí como locos. 

 - ¿Cómo es trabajar con un jugador como Nando de Colo, con el que ha trabajado usted mismamente hoy?

 - Muy bien. Además, hablo español con él, él habla muy bien español y la mujer es española. Es un tío de diez. Ha pasado ya por muchos sitios, por muchas manos y es súper profesional. El tío quiere cuidarse al máximo, le dices una hora y está a esa hora. Le dices "haz esto" y hace eso. Tiene sus rutinas. Tiene treinta y ocho años ya. Lo tengo entre algodones y cuidado. Es muy buen tío. 

 - ¿Cómo ve al Breogán y al Ensino, donde usted ha trabajado, desde la distancia?

 - Obviamente se han ido profesionalizando todos los clubes de Lugo, tengan más o menos recursos. Sobre todo, el Breogán se ha ido profesionalizando, aunque aún quedan cuestiones por arreglar. Cuando estás mamando Breogán y sales fuera te das cuenta que tienes ciertas limitaciones, que son por las razones que sean, porque somos una ciudad pequeña comparado con otros clubes que tienen más abonados, más gente. La profesionalización ha ido a más, tanto en el club como en el equipo. Cuando yo llegué al Breogán se empezaron a implantar los abonos electrónicos. De esto no hace tanto. En cuanto cambien un par de figuras dentro del organigrama del club, que se intente ir hacia la profesionalización y no tanto hacia el colegueo o el amiguismo, que son puestos clave, obviamente se va a notar en toda la gestión del club y del equipo. Es el camino normal. Y la limitación del Pazo está clarísima. Veo lo que dice la gente en redes. Es una crítica hacia la mayoría de pabellones de España, que están construidos por los Juegos Olímpicos de 1992, se ha dejado de la mano de dios su mantenimiento y ahora lo estamos pagando. Si el Breogán tuviese una ampliación del Pazo o un pabellón nuevo, que ya sé que es muy difícil, el panorama cambia porque son más abonados, más dinero, más espacio para patrocinadores y más capacidad para hacer eventos. Yo lo que veo todo por ahí es que el modelo es crear un lugar de eventos, donde puedes tener un partido de baloncesto o un concierto. Es lo que está en auge y hay que ir por ahí.

 - Pablo Duarte tiene mucha admiración hacia usted. Poco menos que usted es su tutor. ¿Qué siente cuando Pablo recibió la oferta del Valencia Basket y cómo ha sido coincidir con él en un partido de la Euroliga?

 - No me sorprendió para nada cuando me lo dijo. Le dije que no tenía que dudarlo. Las cosas pasan y hay que aprovecharlas. Siempre hay que respirar un poquito, es bueno salir de casa para ver cosas nuevas. No es irte a cualquier equipo de por ahí, es un proyecto en auge, que está empezando a carburar, que hay gente inteligente detrás, el timing era muy bueno para entrar ahí. Es mejor tomar estas decisiones y luego no arrepentirse con el paso de los años. En general en casa no te valoran lo suficiente, eso siempre pasa, hasta que te escapas fuera no te valoran. Era un paso necesario para él. No tiene precio lo que yo estoy viviendo esta temporada en Euroliga, con jugadores y entrenadores de alto nivel, pabellones, viajes, eso te queda para toda la vida. Hablamos y tomamos algo juntos después del partido que jugamos. Hace siete u ocho años estábamos en Lugo, no hace tanto y ahora nos estamos abrazando en Euroliga. No nos damos cuenta de lo difícil que es llegar hasta aquí.