Piedras con memoria y contra la barbarie nazi en Outeiro de Rei

X.M.P. LUGO / LA VOZ

LUGO

El municipio acogió un acto de homenaje a dos vecinos que fueron a campos de concentración

30 ene 2026 . Actualizado a las 21:08 h.

Hay piedras que parecen directamente conectadas con la historia. Un simple adoquín puede valer para testimoniar el recuerdo de quien o de quienes padecieron dolor, injusticia, humillación y olvido y para invertir esa tendencia. Decir stolpersteine no significa mucho en Galicia; explicar que se trata de piedras —literalmente, piedras del tropiezo— colocadas en recuerdo de víctimas del Holocausto ya indica mucho; aclarar que entre quienes padecieron la inhumana brutalidad del nazismo había gallegos ya acerca ese dolor.

La Asociación para a Recuperación da Memoria Histórica está llevando a cabo actos de homenaje a lucenses que fueron deportados a campos de concentración. Este viernes se celebró un acto en Outeiro de Rei en recuerdo de los hermanos Aurelio y Vitorino Díaz Hortas: el primero fue liberado en Mauthausen en mayo de 1945 y el segundo murió en el campo de concentración de Gusen.

El reconocimiento empezó este jueves en O Corgo, en donde se recordó a Rafael Pardo Vales, guardia de asalto de la República natural de Laxosa y muerto en Gusen. Para este sábado está previsto un homenaje en O Incio, en donde el protagonista será Casto Martínez, deportado de Francia a Mauthausen. Los reconocimientos seguirán en As Nogais el 7 de febrero, en donde los homenajeados serán Liberio Valín, Balbino Santín y Octavio López. El primero murió en Hartheim, y los otros dos, en Gusen.

No acaban así las actividades de la citada asociación, ya que están previstos reconocimientos a otros quince lucenses que fueron deportados a campos de concentración. Por lo explicado este viernes, se está a la espera de que los concellos de Lugo, Cervantes y Viveiro confirmen su compromiso para poder realizar los actos. El proyecto Stolpersteine comenzó en 1990 por iniciativa del artista Gunter Deming, que así quiso rendir homenaje a quienes fueron perseguidos o asesinados por los nazis. Los adoquines se colocan ante las casas donde vivieron o trabajaron esas personas, y cuando no es posible localizarlas, se ponen en lugares simbólicos.