Vivir cada siete días

Miguel García
Miguel García LUGO / LA VOZ

LUGO

CD LUGO

21 ene 2026 . Actualizado a las 21:37 h.

Tati Valdés, centrocampista del Sporting de Gijón en la década de los 70 y mi entrenador en el filial Sportinguista, nos decía con bastante frecuencia que el fútbol es lo más bonito del mundo si no existieran los domingos. No le faltaba razón a su manera. Esta frase probablemente pronunciada por algún futbolero más viene a decir que ese día marca y de qué manera, el ánimo, la autoestima, la entereza, el temperamento y el carácter de los protagonistas, por supuesto también de los sufridos aficionados.

Ganar o perder lo cambia todo. Encarar la semana con un triunfo te da energía, certidumbre y firmeza. Por el contrario, el lunes después de una derrota, se convierte en amargo, doloroso y triste. Los profesionales, cada uno lleva la pena o la gloria a su manera. Los futbolistas, para lo bueno y lo malo, están por lo general cerca unos de otros y la compañía ofrece recreo o amparo según la ocasión. El entrenador, es materia sensible. Revisará varias veces el partido para descubrir la razón, la explicación, la justificación, la causa, tanto a favor como en contra, y normalmente en soledad.

En el caso de derrota, lo mejor es dejar pasar las horas, esperar a que la herida cicatrice porque todo se ve de distinta forma con el paso del tiempo. El transcurrir de la semana hace milagros y los lunes sombríos se van convirtiendo en martes esperanzadores, miércoles ilusionantes, jueves entusiastas y el viernes nadie se acuerda de lo que pasó el domingo.

Las dos últimas semanas del CD Lugo resumen el fútbol, puede que la propia vida porque el fútbol se parece mucho a lo cotidiano, a lo que nos pasa a todos en nuestros trabajos, en nuestra vida personal. Ganamos y la euforia se apodera de nosotros, perdemos y nos sumimos en el desconcierto.

La normalidad nos parece un impostor, un embaucador que está al acecho para desbaratarnos los planes. Ganar y perder es habitual, aunque cuando ganamos nos parece algo extraordinario y cuando perdemos nos hundimos de manera notoria.

Las expectativas desbaratan oportunidades, pero también anticipan ideales. Colocarse en zona play off parece convertirse en una obsesión inalcanzable. Yago Iglesias comentaba la semana pasada que no había prisa en colocarse en esas posiciones, y no le falta razón, principalmente porque el equipo está a tiempo de todo ante una liga que no se rompe pese a llevar veinte jornadas disputadas. Los equipos instalados en la zona noble no se despegan, excepción del Tenerife que va por libre en su escapada casi definitiva a pesar de ganar sin lucimiento.

Así que, a prepararse para un nuevo domingo, que no deje heridas que no se puedan suturar, que mantenga las expectativas intactas y que nos permita afrontar el futuro con la normalidad que requiere vivir cada siete días.