Arde Lucus

Antón Grande LUGO

LUGO

16 ene 2026 . Actualizado a las 18:10 h.

No es mi intención hablar ahora de una de las grandes fiestas que celebramos los lucenses, sino de ese cabreo incendiario que están mostrando nuestros agricultores y ganaderos en Lugo como protesta por ese acuerdo con Mercosur, que es posible que beneficie a las grandes superficies y a alguna empresa más pero desde luego, al resto de las gentes que viven de la agricultura y la ganadería, no les beneficia absolutamente, especialmente a la cornisa cantábrica y más especialmente, a Galicia.

Está claro que en estas tierras de mi tribu, los productos del campo que se ofertan son de primera calidad, como así lo reconocen los mercados nacionales e incluso, internacionales. Ahora nuestras gentes se van a encontrar con una competencia desleal, que ofrecerá productos similares a precios inferiores y que, por otra parte, es posible que en muchos casos no reúnan ni la calidad ni el tratamiento que se les ha dado en su producción, incluso con productos químicos de reproducción que están prohibidos en la Unión Europea.

No es por lo tanto el Arde Lucus, la celebración del solsticio de verano con sus alegrías, sus días en aumento y sus luces, sino que esas luces que vemos delante del edificio de la Xunta o de la Diputación no son de alegría festiva, son la representación de la rabia de nuestras gentes del campo quemando ruedas en plena Ronda da Muralla, con el primer monumento impertérrito, recordando quizá otras guerras pasadas, o los rollos de paja cuya lumbre iluminan la explanada de la Diputación Provincial.

Las gentes del campo lucense, como otras de Galicia y de otras partes de España, se han levantado en pie de fuego, con el hacha de guerra encendida contra lo que será una puñalada más a estas tierras de Breogán.