En el pleno ordinario que sucedió a la dimisión de Tomé, presidido por el nacionalista Efrén Castro, el BNG apoyó la reprobación del expresidente propuesta por el PP
30 dic 2025 . Actualizado a las 14:11 h.La mañana de este martes en la Diputación de Lugo podría definirse como frenética. Empezó con la renuncia de José Tomé a la presidencia —fue denunciado hace un par de semanas por acoso sexual a través del canal interno del PSOE—, y terminó con un pleno ordinario en el que el expresidente se sentó como diputado no adscrito al lado de sus excompañeros del PSOE y del BNG. Estos últimos apoyaron la moción propuesta por el PP para reprobarlo.
El popular Antonio Ameijide pidió, a través de la moción de su grupo, la reprobación de Tomé y de la diputada provincial Pilar García Porto. «Presunto acosador e presunta encubridora», sentenció Ameijide, que además acusó a los socialistas de haber cambiado varias veces de versión en este asunto. La portavoz socialista, por su parte, desveló que ella se había reunido dos veces con la denunciante, aunque siempre con el criterio de «preservar o seu anonimato». «Igual chega un pouco tarde a súa moción», le replicó al representante popular.
A las decisiones tomadas por Tomé, que pidió la suspensión cautelar de militancia y anunció la dimisión como presidente de la Diputación oficializada este martes, se le unió, como recordó García Porto, la acordada por el PSOE, que nombró una gestora para relevar al secretario xeral en la provincia. La portavoz del PSOE insistió en que su partido no había ocultado hechos presuntamente delictivos, en tanto que Iria Castro proclamó la «tolerancia cero» de su formación ante casos de acoso sexual.
Los nacionalistas secundaron la propuesta del PP para reprobar a Tomé, aunque esa coincidencia en el voto no les impidió marcar distancias. Así, Castro censuró la política «carroñeira» de los populares, a los que acusó de usar la denuncia contra Tomé para intentar lograr la presidencia de la Diputación, pero también recalcó que el presidente dimisionario no tenía otra salida que dejar su cargo.
Con Tomé como espectador silencioso, el debate se convirtió en un cruce de reproches en los que no faltaron alusiones a José Manuel Baltar y a Alfonso Villares. Al primero García Porto lo acusó de haber prometido puestos de trabajo a cambio de favores sexuales. Sobre el segundo, criticó que el presidente de la Xunta lo hubiese mantenido en el puesto tras saber que estaba imputado por una posible agresión sexual, archivada por el juzgado en días pasados. «Co tempo saberase qué sabía cada quen», afirmó García Porto mientras señalaba a Ameijide.
Castro se felicitó de que Tomé ya no estuviese al frente de la Diputación, mientras que Ameijide denunció que los socialistas no actuaron hasta que las acusaciones contra Tomé salieron a la luz en un programa de televisión (Código10, de Cuatro).