No para la Liga Endesa en días de descanso para muchos. Se comprime el calendario y toca visita a Badalona para enfrentarse a un histórico entre los históricos, el Joventut. Un grande, que ha sabido sobrevivir a momentos convulsos siendo capaz de reinventarse y seguir siendo extremadamente competitivo. Porque la Penya es historia del baloncesto con mayúsculas. Decía el gran Lolo Sainz cuando era seleccionador nacional que presión era la grada en Badalona. Bien lo sabía, porque allí hay muchos entrenadores en potencia.
Esa camiseta verde y negra tiene peso y poso. Grandes del básquet la llevaron. Moka Slavnic, Joe Galvin, Álex Kiner, Corny Thompson, Germán González, Jordi Villacampa, la saga de los Margall, Santillana, Harold Presley, los Jofresa, tantos y tantos excelentes jugadores. Un banquillo que ocuparon ilustres como Aíto García Reneses, Manel Comas, Zeljko Obradovic, Antonio Serra o el propio Lolo Sainz, entre tantos otros grandes. Ahora, de la mano de Dani Miret, marchan en una cómoda posición jugando un baloncesto muy sencillo, la gran virtud y la enorme dificultad de la sencillez, práctico y efectivo asentado en un buen róster, capitaneado por uno de los mejores bases de la historia de nuestro baloncesto, Ricky Rubio, y un pívot imperial, Ante Tomic.
Con la posición de uno más que bien cubierta, con Ludde Hakanson y Guillem Vives. Una línea exterior en la que despunta Cameron Hunt cuatros de solvencia con Ruzic a la cabeza y Birgander completando la posición de pívot puro. Un baloncesto muy dinámico y excelente en campo abierto, con buen trabajo colectivo en el rebote y en la defensa, peligrosísimos en el juego de bloqueo directo.
Una nueva oportunidad para el Breogán tras la balsámica e importantísima victoria frente a Bilbao Basket, que a buen seguro ha generado confianza, positividad, a la vez que refrenda la buena campaña breoganista. Ganar pasa por competir bien, y esto, el competir bien, llega a través de cuidar al máximo los pequeños-grandes detalles, los benditos básicos. Como nada es excluyente, un triunfo lucense acercaría un poco más el objetivo innegociable de la permanencia, a la vez que mantendría la ilusión de disputar la Copa. ¡Ojalá sea así! Lo de siempre ¡Mucha suerte, Breo!