Álex Balboa, jugador del Lugo: «Contra el Racing de Ferrol fui más o menos el estilo de jugador que quiero ser»

Millán Gómez LUGO / LA VOZ

LUGO

El mediocentro e interior analiza su presente y repasa toda su trayectoria

25 oct 2025 . Actualizado a las 18:28 h.

Alejandro Balboa Bandeira (Vitoria-Gasteiz, 2001) es uno de los jugadores del Club Deportivo Lugo más valorados por la afición y por sus compañeros. Uno de los fichajes más ilusionantes el pasado verano. Hasta la fecha, ha jugado los siete partidos en los que ha estado disponible siendo titular en cuatro de ellos. Además, quedará para el recuerdo que marcó el primer gol del nuevo proyecto presidido por Ronald Baroni y bajo la dirección general de Adrián Raguza en el primer amistoso jugado en Viveiro contra una selección de A Mariña (0-3). Un volante e interior de mucho recorrido, calidad técnica, llegada al área, capacidad de recuperación y ganador de duelos.  Es internacional con Guinea Ecuatorial, con el que ha jugado dos Copas de África. El Lugo visita al Unionistas de Salamanca CF este domingo en el estadio Reina Sofía en la novena jornada de Primera Federación (16 horas, LaLiga+, FCPlay y Movistar Plus+).

- ¿Por qué y cómo surge la opción del Club Deportivo Lugo?

 - Surge, sobre todo, por Javi Recio. Le comenta a mi agente el proyecto que tiene en mente el club y cómo estaría mi posición allí. Desde el primer momento, no me lo pensé. Yo tenía muy claro que quería volver a España. En cuanto me llamó Javi, yo me dije: "tengo que ir para allí sí o sí". 

 - ¿Cómo valora la experiencia la temporada pasada en el Almere City CF, en la Eredivisie neerlandesa?

 - Fue bastante difícil. Yo rescindo con el Alavés. Fue una apuesta fuerte mía para ir a la primera división holandesa para dar un paso adelante en mi carrera. Allí no salen las cosas como tenía en mente. Sí es cierto que en cuanto a experiencia y madurez gano mucho, pero en el campo, en el rodaje y en los minutos no todo lo que me hubiese gustado.

 - ¿Cómo es el fútbol de la Eredivisie? Me decía Àlex Carbonell que los equipos grandes sí desarrollan un juego asociativo, pero la mayoría de equipos proponen más ida y vuelta. 

 - Sí, totalmente. No hay otro país igual que España en fútbol de toque. Holanda me sorprendió a mí también por la manera en la que trabajan físicamente, todos los días de la semana es todo el rato carreras, intensidad y, cuanto más recorrido haces, mejor juegas entre comillas. Sí que me chocó un poco. Yo no tenía problema porque es una de mis mejores características. 

 - Fue titular en las primeras cuatro jornadas en la primera división neerlandesa. ¿Qué ocurrió después?

 - Nunca lo sabré a ciencia cierta. Los primeros cuatro partidos jugué bien, pero fui a la selección y, a la vuelta de la selección, no tuve continuidad, no volví a jugar ningún partido como titular. También pienso que no tuve las oportunidades que merecía. Sin ir más lejos, en el último partido que jugué en casa marqué un gol y, desde entonces, no volví a jugar. Con (Àlex) Carbonell jugaba amistosos todas las semanas y siempre ganábamos, jugábamos bien, nos encontrábamos bien, pero luego no teníamos la oportunidad de hacerlo en competición oficial.

 - ¿Nota ese entendimiento con Àlex Carbonell? Esa conexión por ser la segunda temporada jugando juntos y siendo ambos tanto mediocentro como interior.

 - Sí, obviamente. Curiosamente, yo la temporada pasada jugaba más retrasado que él y esta temporada es un poco diferente. Ahora él es más el posicional y yo el que tiene más tendencia a pisar área rival, soy un "box to box" donde yo ahí me encuentro muy bien con lo que me pide el míster (Yago Iglesias). Con Carbo, aunque desgraciadamente ahora no lo podamos estar viendo, yo he visto en primera persona que tiene un fútbol increíble, tiene que estar tranquilo porque después del año que hemos pasado los dos es normal no encontrarte a tu mejor nivel. Yo tampoco lo estoy. Si tiene la cabeza tranquila, dentro de poco nos va a estar regalando un fútbol increíble.

 - ¿Dónde prefiere jugar usted: de seis, de ocho, de diez o de doble seis? Es decir, de mediocentro, interior, mediapunta o en un doble pivote. 

 - En el 4-3-3 que propone el míster, en ese carril derecho, en el pasillo del ocho, me encuentro muy bien. Si me tiene que poner de diez, de seis o de lateral yo voy a jugar (se ríe). Eso está clarísimo.

 - ¿Prefiere el perfil derecho al izquierdo?

 - Sí, para lo que pide el míster en cuanto a las cortadas a veces de bajar de doble pivote con Carbo o con Kevin (Presa) ahí sí que tengo más comodidad. Así a todo, todo es probar. Yo anteriormente he estado jugando de seis con dos mediapuntas por delante de mí y me encontraba cómodo. Soy joven, tengo capacidad para jugar en diferentes posiciones y me adapto a lo que me pida el míster.

 - ¿Cómo fue jugar en los estadios del Ajax y del PSV?

 - Fue impactante. De pequeño ves esos estadios, ves en la tele esos estadios jugando ahí el Barça y el Real Madrid. Verte en esos estadios compitiendo contra ese tipo de equipos sí fue un sueño cumplido en ese momento, pero me hubiese gustado hacerlo de otra manera.

 - ¿Qué le pide tácticamente Yago Iglesias?

 - Me pide, sobre todo, piernas, que esté bien colocado. Es un poco exigente con los pequeños detalles. Hoy (jueves) en el entrenamiento pensé que estaba haciendo las cosas bien y, de repente, me pega un grito porque tenía que estar un metro más atrás, solamente un metro. Luego también me pide que me asocie con los compañeros, que juegue a lo que veo, pases fáciles y, ya cuando tenga todo eso un poco dominado, salirme del corsé que te tiene metido.

 - ¿Cómo se siente en la ciudad de Lugo más allá de lo futbolístico?

 - Muy bien. Vengo de estar un año en Holanda, que tanto mi perro como mi pareja y yo estuvimos un poco cansados del tiempo, y mira que somos de Vitoria los tres. Lo que vivimos allí en invierno fue increíble. Nos levantábamos por la mañana, el día estaba gris, volvía de entrenar a las tres y a las tres y media ya era de noche. Estaba todo cerrado desde las cinco y decías: "¿Qué hacemos ahora?". Lugo me recuerda mucho a Vitoria, al País Vasco. La comida es increíble. Estamos muy contentos de estar en Lugo y esperamos que sea un buen año para todos. 

 - ¿Cómo recuerda el partido que jugó con el Alavés en el estadio Ángel Carro en la temporada 2022-2023? Ganó el Alavés remontando (1-2) y usted entró en el tiempo añadido. 

 - Justo fue la jornada después de haber sido mi debut como titular en Mendi (Mendizorrotza) empatando 1-1 contra Las Palmas. Me dio un poquillo de continuidad, jugué unos 9 minutos. Yo en esa época estaba disfrutando cada vez que salía al campo. Me resultó curioso el estadio, me gustó, recuerdo que saqué un par de fotos. Nunca me llegué a imaginar que algún día iba a estar jugando para el Lugo, pero ahora estoy muy contento y lo recuerdo muy bien. 

- ¿Qué compañeros del Lugo le han llamado más la atención?

 - Kevin (Presa) es un mediocentro con el me puedo identificar, tiene la capacidad para repetir muchos esfuerzos, tiene un golpeo increíble, tiene unas conducciones que me encantan. A (Álex) Carbo no te voy a descubrir nada de él, antes de jugar con él en Holanda ya sabía quién era, de dónde venía, el fútbol que tiene, lo que es capaz de hacer. Iker (Piedra) me sorprendió por la juventud que tiene. A los jugadores de campo no, pero a los porteros, cuando son más jóvenes, puedes igual verles un poco ahí las debilidades. Con Iker me quedo flipando cada semana en cada entrenamiento porque es joven, pero tiene una madurez increíble. Tanto parando como con los pies cada día me deja con la boca abierta. A Lago (Junior) lo he visto por la tele desde pequeño. Contra (Iker) Unzu he jugado cuatro o cinco veces contra él. Si estamos bien como equipo y como vestuario, juegue quien juegue, tanto en el Ángel Carro como ahora fuera esperemos que también, va a ser un espectáculo. Tenemos que aspirar a cosas importantes este año. 

 - David Rosón es lucense y comparte posición con usted porque puede jugar como mediocentro y como interior, como seis y como ocho. ¿Qué destaca de él?

 - Cuando hablo con David Rosón soy el primero que me intereso por ciertas cuestiones que hace él. Me gusta preguntar, me gusta saber qué le va bien a ciertos jugadores y a otros. Rosón es como si convivieses con ChatGPT porque cada vez que tengo una duda me contesta, me ayuda a seguir ciertos hábitos. Es el mejor entrenando. La actitud que tiene y el compromiso que tiene son increíbles. Conmigo mismo, que igual podemos estar ahí cerca en la posición y es el primero que te viene a animar antes del partido, es el primero que te viene al final del partido si estás enfadado, es el primero en darte una palmada en la espalda. Como persona, es top. Si tengo un hijo el día de mañana ojalá sea como Rosón. Me parece una persona increíble. Carbo te dijo en la entrevista que ojalá llegue a Primera División. Yo te digo que ojalá llegue a la selección española porque se lo merece todo, todo. 

 - ¿En qué partido de esta temporada ha alcanzado la versión más cercana a todo su potencial?

 - Puede ser el partido aquí contra el Racing de Ferrol. En pretemporada, contra la Cultural Leonesa (en Foz), que tenía a Raúl Llona, que fue mi entrenador, y a Selu (Diallo), que es muy amigo mío. Contra el Racing de Ferrol era un derby, ese día notabas en el estadio que había más aficionados del Racing de Ferrol, pero yo más o menos en ese partido fui el estilo de jugador que quiero llegar a ser, pero obviamente mucho mejor para que la gente llegue a saber lo que es Álex Balboa. 

 - ¿Cómo fueron sus inicios en Vitoria-Gasteiz?

 - Yo empecé en el (Club Deportivo) Aurrera de Vitoria. Guardo muy buenos recuerdos del Aurrera. Estuve también en categoría alevín yendo a entrenar a Lezama con un entrenador que en ese momento me tenía mucho cariño y a día de hoy también, que es Andrés Garay (Flores), y también Tomás Balbás (Martínez de Arrieta). Hasta que en categoría infantil el Alavés sí se pone firme y rompe el convenio más o menos indirectamente entre el Aurrera y el Athletic (Club de Bilbao). El Alavés quiso que los equipos alaveses sean convenidos con el Alavés. Al año siguiente, paso con 13 años al Alavés, al Infantil A. Desde ahí, tenía el sueño de poder llegar al primer equipo y poder jugar en Mendi (Mendizorrotza). Cada año me fue muy bien, los compañeros que tuve, estar en el equipo de mi ciudad, ser recogepelotas, ir de aficionado, vivir una final de Copa del Rey, disfrutar de equipazos que tuvo el Alavés y también años de sufrimiento. Ir poco a poco subiendo hasta el primer equipo. Vivir que compañeros debutan con el primer equipo antes que yo, como Borja Sainz (Eguskiza) o Javi López (Carballo), verles crecer a todos y vernos crecer todos juntos. Uno de los mejores días de mi vida fue el ascenso a Primera División en Valencia contra el Levante. Fue un sueño cumplido.

 - ¿Cómo recuerda el debut con el primer equipo del Alavés en Copa contra el Unami en el estadio La Albuera de Segovia (0-3)?

 - Sí. Con Javi Calleja. Me dio la oportunidad de ser titular y yo no me lo podía ni creer. Fuimos convocados cuatro canteranos. Ganamos. Recuerdo que le di una asistencia a Miguel de la Fuente, pero no la quiso meter (se ríe). Fue muy especial, muy bonito. Luego el debut en Liga fue en Leganés (primera jornada de la Segunda División 2022-2023) y fue un día también increíble, me acompañó parte de mi familia, mi madre, mi primo. Tenía también a mi lado a gente como Imanol Baz o Jesús Owono, que fue gente con la que he crecido. Salió todo a pedir de boca.

 - ¿Qué compañeros del Alavés le inspiraron más?

 - Desde que yo entro, el jugador que más me marca o le veo como más persona es Víctor Laguardia. En el sentido de que cuando yo entro al Alavés pienso que los futbolistas son otro tipo de seres humanos, por así decirlo. En un par de entrenamientos que llevábamos aparece Víctor Laguardia con Julián Cerdà Vicente. Me ve entrenar, me ve que muerdo todas, que aprieto y me dijo: "Eres uno de los míos". A partir de ahí, empecé a fijarme más en Víctor Laguardia, que mordía cada día en cada entrenamiento y en cada partido como si fuese el último día que jugaba a fútbol. Vi que él era así siempre. De él me llevo el intentar esforzarme todos los días al máximo. 

 - ¿Qué momentos destaca en su etapa en la SD Huesca?

 - Yo salgo del Alavés con ganas de comerme el mundo. Yo empiezo la pretemporada con el Alavés, en Primera División, y ahí Luis García Plaza me dice que me quede, que me quiere en la plantilla. Yo en ese momento acababa de renovar después de un año que, para mí, fue de ensueño porque subo a Primera División con el equipo de mi ciudad y renuevo tres años. Yo, dentro de mí, tengo ganas de demostrar en el campo y acumular minutos. Igual me doy demasiada prisa en salir sin escuchar a compañeros como (Antonio) Sivera o al propio míster, que me decían que me quedase, que fuese paciente, que era joven. Y yo les decía que lo tenía controlado, que yo iba salir a cualquier sitio, que me daba igual, que yo lo que quería era jugar, acumular experiencia y volver al Alavés para disputarme una plaza en el centro del campo y ser importante en el Alavés. Entonces, yo salgo la primera semana de Liga al Huesca. En cuanto llego, no me salen las cosas como yo esperaba. Veo la realidad del fútbol desde otra perspectiva, el cambiar de vestuario, ya no soy el canterano al que igual todo el equipo tiene aprecio, llega un chaval nuevo, llego a un vestuario que, igual por llegar de fuera, ves como que es más adulto, más de veteranos y con otros objetivos en Liga. Me cuesta desde un principio. Poco a poco voy encontrándome. Igual el ir con la selección (Guinea Ecuatorial) no me deja tener tanta continuidad porque, en cierto modo, sí te frena eso. Te aporta ciertas cosas, pero te quita otras. Yo voy también a la selección en la etapa del Huesca. Me voy, pierdo partidos, vuelvo, lesión, cambios de entrenadores. Sí es verdad que los partidos sueltos que juego lo hago bien, pero sin llegar a tener esa continuidad de jugar 2 o 3 partidos seguidos. Eso pesa y no te vas contento con la temporada.

 - ¿Su principal reto es tener la continuidad que no ha tenido?

 - Sí, el último año en el que yo digo que me siento el jugador que soy fue el año antes de subir al primer equipo, incluso dos años antes. Yo empiezo en el San Ignacio, que es el Alavés C. Hago una primera media temporada increíble con Raúl Llona de entrenador, que hasta hace nada estuvo en la Cultu, y él me dijo que si yo estaba en el Alavés C era porque tenía cualidades y tenía que ir a comerme el mundo. Desde que empecé, así lo hice. Me dio la confianza, jugué 12 partidos seguidos, jugando los 90 minutos, marcando goles, dando asistencias. En el mercado de invierno, el Alavés se da cuenta que tengo cualidades para seguir progresando en la cantera y doy el paso al filial, en Segunda B, que era el último año de Segunda B. Desde el principio, salgo de titular. Juego contra el Racing (de Santander) y, aunque perdemos, asisto. Luego, sigo asistiendo, sigo jugando y sigo siendo importante. Acabamos descendiendo, descendiendo dos categorías y acabo siendo el capitán del filial con 19 o 20 años. Echo de menos tener esa continuidad, encontrarme, tener la confianza en mí mismo y decirme que ya sea este partido o el siguiente voy a jugar y voy a hacerlo mejor, cada día mejor. De momento, estoy consiguiendo eso otra vez aquí en Lugo, me queda mucho por mejorar, pero no estoy mal. 

 - ¿Cómo gestionó a nivel mental estar jugando en el Alavés en Segunda División y bajar a competir dos partidos con el filial en dos momentos diferentes en Segunda Federación?

 - Pues bien porque yo, a pesar de estar cumpliendo el sueño de jugar en el primer equipo del club de mi ciudad, yo quería jugar. Por mucho que estés en Mendi (Mendizorrotza) cada fin de semana jugando 5 o 10 minutos o media hora, pero si enganchas tres partidos sin jugar tú tienes ese gusanillo de jugar. Cuando el míster me  dice de bajar al filial, yo lo hago encantado. Jugué un partido contra la UD Logroñés B  en Logroño y doy un asistencia. Luego, voy a jugar a Zubieta contra la Real (Sociedad) C y jugué un partido donde me encontré muy bien. Me sirvió para darme confianza para saber que si el entrenador del primer equipo me iba a dar otra oportunidad yo iba a estar al cien por cien preparado. Mentalmente me vino de lujo.

 - En el Huesca, usted coincide con ex jugadores del CD Lugo como Gerard Valentín, Dani Escriche y Miguel Loureiro. ¿Qué destaca de ellos?

 - Escriche fue la persona que más me ayudó cuando yo llegué, junto a Joaquín Muñoz. Yo era joven y llegaba un poco con ese miedo. Me lo hicieron todo muy fácil. Escriche es un jugador que físicamente, aunque desde fuera pueda no parecerlo, es muy potente, con balón también tiene unas cualidades increíbles. Yo decía: "Wow, esto es Segunda División". Loureiro, al igual que Víctor Laguardia, es un ejemplo en el fútbol de cómo con constancia, con trabajo y con esfuerzo todo se consigue. Loureiro entrenaba todos los días al máximo, fuese lunes, martes o prepartido. Jugaba 90 minutos y pedía entrenar en el compensatorio. Metía gol lesionado y quería seguir jugando, le daba igual. A Gerard a veces le decíamos que se podía coger un balón para él solo, pero yo en El Alcoraz me quedaba flipando porque cogía el balón en el medio del campo y acababa en área pequeña. Y te preguntabas cómo podía hacer eso. Espero que le estén yendo bien las cosas en Catar. Los tres son muy buena gente.

 - ¿Cómo es Antonio Hidalgo como entrenador?

 - Yo, aunque no tuve mucha participación con él, sí considero que es un entrenador que está por y para el fútbol, para su trabajo, para analizar los partidos, para analizar los equipos rivales. Recuerdo que estábamos en una mala situación en Huesca, estábamos casi con el agua al cuello a falta de cuatro jornadas más o menos, yo llevaba sin jugar de titular dos o tres meses. Nos toca viajar a Elche al Martínez Valero y pone en un trivote a Óscar Sielva, a Kento Hashimoto y a mí. Planteó el partido de una manera que nosotros nos mirábamos y nos decíamos: "¿Esto va a salir?". Y acabamos ganando 0-3. Yo metí gol y Kento (Hashimoto) también. Y es un partido en el que dices: "Hostia, el míster sabe lo que hace". Es un entrenador que se interesa por los jugadores y quiere tener a todo el mundo metido. 

 - ¿Cómo es jugar con su selección, con Guinea Ecuatorial?

 - Voy principalmente por mis padres. Los dos nacieron en Guinea Ecuatorial. Mi madre vino muy pequeña, con seis años, y luego mi padre con dieciocho. Yo soy el único de mi familia, de los cinco, que tiene la doble nacionalidad. Mis hermanas y mis padres tienen el pasaporte español. Yo, gracias al fútbol, tengo ese privilegio de tener la doble nacionalidad. Las dos Copas África que he jugado fueron una experiencia increíble, poder jugar en estadios enormes y abarrotados contra selecciones como Senegal, Nigeria, Costa de Marfil o Argelia es muy bonito. Cada Copa África es un sueño increíble y ves cómo le devuelves la felicidad y el orgullo a todo un país con lo que haces en el campo, pero a la vez a jugadores que no están en Primera División y que tienen esos parones FIFA pues depende de tu rol en tu club porque a veces te penaliza. Los viajes son lamentables, las condiciones en las que viajas son horribles. Si vas y juegas los 180 minutos de los partidos sí algo compensa, pero si vas para allá, no juegas, vuelves, tampoco juegas aquí, vuelves igual mal físicamente pues eso sí condiciona un poco. En dos meses hay Copa África, espero jugar muy bien en el Lugo para tener la oportunidad de poder jugar la tercera Copa África y a ver qué pasa.

 - ¿Con qué momentos se queda de las dos Copas África que jugó?

 - En la primera, con el debut, que fue contra Senegal, contra (Sadio) Mané. Fue algo que no me creía. Antes de nuestro partido, jugó Marruecos en ese estadio. No te crees el poder ver a todos esos futbolistas jugando la misma competición que tú. Yo en ese momento estaba jugando en Tercera División. No me cabía en la cabeza. Jugué 20 minutos cuando íbamos perdiendo y no me lo creía porque estaba jugando contra jugadores de talla mundial, campeones de Champions, jugadores del PSG y del Liverpool. Guinea Ecuatorial es un país bastante pequeño y poder competir contra potencias africanas como Argelia, que le rompimos un récord que tenían a su alcance, fue increíble. En mi segunda Copa África, ganamos al anfitrión, a Costa de Marfil, que tenía jugadores como (Sébastien) Haller. Les ganamos 0-4 en su casa dejándoles al borde de la eliminación. Luego, empatar contra Nigeria, jugar contra (Ademola) Lookman, que luego fue nombrado Balón de Oro africano. En ese momento dices que igual esta selección de un país pequeño tiene los jugadores y la capacidad para hacer cosas grandes. Quedamos primeros de grupo y la final de la Copa África la jugaron el segundo y el tercero de nuestro grupo. Entonces, te queda ese resquemor de pensar que en otra ocasión podemos hacer algo más. 

 - Veo que tiene mucha memoria sobre su carrera. ¿Ve mucho fútbol para aprender y analizar rivales?

 - Sí (se ríen él y su pareja). Mi padre siempre me inculcó desde pequeño el ver fútbol. Es algo que me gusta hacer. Igual llego a casa un miércoles a las dos de la tarde y puedo ponerme a ver un partido de Youth League. Me da igual ver juveniles que filiales, primeros equipos, Segunda División, Primera RFEF, Segunda RFEF o Liga holandesa, veo cualquier partido. Ahora veo muchos partidos de la Liga portuguesa porque tengo varios amigos allí. Desde que tengo pareja, no veo tanto como me gustaría, pero sí es algo que me gusta. Nos mandan de vez en cuando vídeos de análisis de rivales y me tomo mi tiempo, mi media hora viendo cortes de rivales. La semana que viene jugamos contra el Barakaldo. Entonces, si este fin de semana me pilla bien me pongo su partido.