Pretemporada, equipo, crédito

Miguel García
Miguel García LUGO / LA VOZ

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

28 ago 2025 . Actualizado a las 19:27 h.

Finalizada la pretemporada oficial, todo se precipita hacia el primer partido de liga. Pareciera como si ese período confluyera exclusivamente en un único partido, como si todo el trabajo estival tuviera como singular objetivo dicho encuentro inicial. Nada más lejos de la realidad, quedarían nueve largos meses de ardua competencia. De triunfos exultantes y derrotas dolorosas. De lunes soleados y semanas grises. Pero algo tiene de especial el primer envite, el inicial desafío. El denominador común que acompaña a cada futbolista en este tramo todavía veraniego es su lógico interés en hacerse con un lugar entre los

elegidos, verse en el once de forma permanente. La habilidad, destreza y pericia del cuerpo técnico radica en ofrecer el protagonismo adecuado a cada componente de la plantilla, que permita mantener un alto nivel de competitividad, que redunde en una continua progresión del equipo, además de

en una agradable convivencia en el vestuario. Casi nada.

Equipo, esa palabra tan repetida, pero en algunas ocasiones no muy bien interpretada. Es lo que necesita todo conjunto que pretenda lograr o cuanto menos acercarse al objetivo previsto. Como bien manifestó en reiteradas ocasiones Yago Iglesias al reconocer que existía un grupo de futbolistas y que

el reto era convertirlo en un equipo. Apasionante misión, emocionante tarea, excitante labor la del cuerpo técnico. Crearlo y además dejar huella es lo que persigue un entrenador, es la meta soñada. Lograrlo y sellarlo con la consecución del objetivo más ambicioso es la culminación personal y profesional que todos perseguimos en nuestras vidas.

No creo en las pretemporadas con inicio y fin, con fecha de caducidad, creo más en una continuidad en la preparación de un proyecto deportivo que comienza el primer día de entrenamientos y podría finalizar cuando cada

componente del equipo conoce su rol individual y colectivo. Hay una pequeña pero importante diferencia, durante esa fase de conocimientos propios y ajenos, en ese período de construcción del edificio, se disputan partidos con puntos en juego. Con lo cual, es necesario, indispensable e irremediable,

convivir con la formación y la competición en un mismo tiempo.

Este grupo parte con una inequívoca ventaja respecto a otros inicios. Tiene crédito. Hay ánimo, ilusión y confianza en el ambiente. Ese aval que proporciona el entorno, no sin fecha de caducidad, pero aval al fin y al cabo, permitiría disculpar un posible inicio de competición no excesivamente brillante.

Esto puede y debe dar tranquilidad, sosiego y calma a los protagonistas en este complejo inicio de calendario, con un equipo completamente nuevo al que acompaña unas expectativas altas.