A tiempo de todo

Miguel García LUGO / LA VOZ

LUGO

DAVID PÉREZ

15 ene 2023 . Actualizado a las 19:38 h.

Son las nueve de la noche del 28 de mayo. Cae la tarde en Burgos. En el vestuario rojiblanco hay lágrimas y silencio, mucho silencio. Impotencia, abatimiento, desconsuelo. En la grada, miradas perdidas de los cientos de aficionados que viajaron para animar y empujar hacia el milagro que finalmente no se produjo. Se abrazan unos a otros buscando el aliento y el consuelo del compañero. El CD Lugo desciende de categoría después de once temporadas ininterrumpidas en el fútbol profesional.

Esta podría ser una crónica breve y triste de un acontecimiento deportivo. Al final de temporada siempre hay sonrisas y lágrimas. Como la vida misma. Acostumbrados a las sonrisas uno nunca se habitúa a lo contrario. Este reducido relato es una hipotética realidad que puede acontecer en unos meses. Es adelantarse a una opción que no es remota pero tampoco real. Solo tiene la intención de la reflexión, del análisis, de la reacción. Cada uno en su papel, cada uno en su responsabilidad, pero todos en busca de algo que provoque un estallido de unidad, de fusión, de nexo, que revitalice y dé confianza, seguridad y certidumbre.

El consejo y dirección deportiva, consensuando con rapidez las alternativas que presenta el mercado. Los técnicos, ganando tiempo con variantes que mejoren la competencia individual y colectiva del equipo. Los verdaderos protagonistas, los jugadores, al margen de cuestiones técnico-tácticas, obligados a añadir un plus en sus acciones. Los aficionados incorporando el aplauso sin motivo, el ánimo sin excusa, la ovación sin coartada. En definitiva, cada uno tendrá que sumar un poco más de lo habitual, un poco más de lo acostumbrado.

Nada está hecho hasta que no pasa y las cosas pasan una vez que se hace todo cuanto es posible y todos hacen lo posible. Para ello se requiere remar en una única dirección, sin excluir la crítica, la reprobación y la opinión. El fútbol levanta pasiones, alienta entusiasmos pero también genera recursos que finalmente producen riqueza. A lo puramente social y que mayoritariamente lo entendemos como ocio y entretenimiento, detrás hay empresas vinculadas con necesidad de mano de obra. Que no se nos vaya por no hacer lo posible, el fútbol profesional es más que un partido cada quince días, es una oportunidad para la ciudad, para la provincia. Si los que no lo tienen hacen lo imposible para conseguirlo, no dejemos escapar esta industria. No estamos para despreciar nada. Hagamos que Burgos sea una fiesta el 28 de mayo, cambiemos el final del relato.