Memoria y presente

Miguel García
Miguel García LUGO / LA VOZ

LUGO

LOF

17 oct 2021 . Actualizado a las 22:48 h.

Para los más jóvenes o muy jóvenes, la asociación Burgos y fútbol seguro que no les provoca muchas emociones, ni recuerdos, es más ni siquiera haciendo un esfuerzo en su memoria lograrán poner alguna imagen futbolera en esa histórica ciudad.

El Plantío, su mítico estadio, tampoco les dirá absolutamente nada. Frío en otoño, frío en invierno, frío en primavera. Sol otoñal, barro en las porterías, camiseta blanca y pantalón negro. Carrusel deportivo desde el Plantío. Después de no pocos intentos, de varias reconversiones con descensos administrativos incluidos, vuelve el fútbol profesional a esta ciudad castellana. Un ejemplo más que notable para calibrar lo que vemos en Lugo cada quince días. Una demostración de lo complicado que es llegar y mantenerse. Una prueba de que la estabilidad gana partidos, el equilibrio genera consistencia.

El equipo burgalés no da tregua, juega con el cuchillo entre los dientes, cada balón lo viven como si fuera el último, porque tienen memoria, saben de dónde vienen y lo que les costó llegar, así que viven el presente como si les fuera la vida en ello. Viven al límite, juegan al límite. Así lo entendieron los dos equipos en la primera parte, lucha sin cuartel, desmelenados ambos con un ritmo frenético y siempre hacia arriba, buscando portería adversaria, sin tiempo al reposo, a la calma, al sosiego. Jugaron los dos equipos como si tuvieran prisa por ganar el partido y el descanso les sorprendió con unas tablas premonitorias.

La segunda parte no tuvo mucha historia, más lucha, más faltas, más derroche y mucha pelea. Pérdidas constantes y las consiguientes recuperaciones incesantes por los dos lados. Los rojiblancos fueron lo que acostumbran a ser, lo mejor es hacer lo que tienes por hábito.

El fin justifica los medios y estos son tan honorables como otros, y si el Burgos tiene memoria, el objetivo del Lugo es no perderla, no olvidar nunca de dónde vienes, lo que cuesta mantenerse y lo calentito que se está en el fútbol profesional.