Al margen del resultado, el partido fue un clarificador muestrario de por donde camina en la actualidad el Río Breogán y los problemas que arrastra.
Empezó mal el choque con un primer cuarto en el que Almansa solo consiguió diez puntos, cuatro canastas en juego y dos tiros libres, ¿Buena defensa del Breo?. En absoluto, los chicos de Rubén Perelló tuvieron cantidad de tiros liberados, especialmente desde el triple, pero estaban negados. En el segundo cuarto todo cambió. De repente, Chus López aprovechó la pasividad de sus defensores para clavar tres triples y dar el primer susto. Estaba el Breogán en la rotación habitual. Andaban por el poste Iván Cruz y Aboubacar, aunque fue por poco tiempo.
Epi quiso abortar la reacción de Almansa incorporando a clásicos. También aparecieron por allí Sergi y Erik, pero el choque se había desmadrado. Desde el banquillo se recurrió de pronto a Mateo Díaz y santo remedio. Defendió, cambió de marcha, anotó y lo que iba para tragedia quedó en un ajustado parcial de 25-27. Se llegó al descanso con el grito de un joven argentino reclamando más protagonismo.
Comenzó mejor el tercer cuarto, coincidiendo con el momento estelar de Sollazo y de Kacinas, pero duró poco. Para entonces Mateo descansaba en el banco, Soulade y Erik dirigían al equipo, pero todo se convirtió en un barullo. Al llegar al minuto 30, otro cuarto perdido (20-21). Y aún fue peor el cuarto final. Un 12-17 de tanteo tras un carrusel de despropósitos. Con el corazón en un puño, el reloj se paró con tres décimas por jugar para llegar al final, y Cnevoctic en el tiro libre. Un jugador muy fiable, pero falló un tiro, Hubo respiro general y a la prórroga. Caminábamos hacia el final con el tanteo parejo, con Almansa siempre pisando los talones y por allí apareció de nuevo Mateo Díaz. Volvió a apretar en defensa, fue valiente, peleó un rebote ofensivo crucial que acabó cayendo en las manos de Larsen y para cerrar su partidazo, en el último ataque de los albaceteños, que tenían en su poder un balón para ganar, se lo robó, anotó un dos mas uno y finiquitó un partido que ni mucho menos da tranquilidad pese al triunfo.
Hay que repetir lo que ya dijimos varias veces. La posición de base está coja y ojalá se produzca una imprescindible mejoría. Mateo días les come el terreno a Soulade y Erik. Kacinas y Sollazo alternan momentos brillantes y ausencias demasiado largas. Larsen, figura clave en este Breogán, tiene cada vez más problemas en defensa. Por decirlo de otra forma, su zona de confort es cada vez más amplia. Este es el paisaje cuando nos acercamos a la muerte súbita. A Almansa hay que agradecerle que con su fantástica actitud, todos los problemas del equipo quedasen al descubierto.