El coro de la Catedral de Lugo, una joya del siglo XVII, en estado crítico

Viejos ataques de carcoma están desintegrando la obra maestra de Moure

El coro de la Catedral de Lugo es para muchos entendidos la mejor obra de sillería del siglo XVII de España. Una joya de Francisco de Moure que, cuando se cumplen los 400 años del inicio de su construcción, está en estado crítico. Viejos ataques de carcoma sufridos a lo largo de los siglos han hecho mella en el conjunto artístico, que urge una intervención para evitar que siga deteriorándose y para recuperar su esplendor.

Desde la distancia, el coro catedralicio, de nogal, presenta buen aspecto, pero basta acercarse un poco para ver el daño que los ataques de xilófagos han ocasionado. Los graves problemas en la sillería se aprecian a primera vista. Se detectan las huellas de la carcoma y hay zonas en las que si se presiona simplemente la superficie con el dedo, la madera se hunde. «Entre os anos 50 e 60 vernizouse e probablemente xa se fixo para mitigar a desintegración dalgunhas zonas. Dalgún xeito, ese verniz está cohesionando o conxunto», describe César Carnero, fabriquero de la Catedral de Lugo. Por lo de pronto, la parte superior del coro ya solo se usa en domingos y fiestas, para evitar seguir deteriorándolo, aunque en condiciones normales el uso ayuda a conservar.

La estructura del coro presenta problemas graves, pero las tablas de los altorrelieves, la parte más esplendorosa del conjunto, son lo más delicado. Hace una década, aproximadamente, se realizó una intervención conservadora al detectar un ataque activo en una parte del coro, y por prevención se aplicó un tratamiento completo contra la carcoma. En algún momento puntual también se ha endurecido alguna zona con resina, y se realiza un cuidado periódico con cera con esencia de trementina, pero todas estas medidas solo son parches. «Necesita unha restauración profunda», alerta Carnero, preocupado por la situación de la joya escultórica.

«Habería que desmontalo todo, ver se a estrutura resiste ou se hai que refacela. No taller, eliminar todo o verniz, endurecer a madeira e en zonas lisas igual é necesario facer enxertos. É un traballo moi especializado e minucioso e nós non o podemos asumir», apunta. Una intervención de este tipo es cara. En casos similares han sido las administraciones autonómicas, las grandes fundaciones o el Ministerio de Cultura, a través del Instituto Cultural de España, los que han asumido recuperaciones de este tipo. «Sería un gran regalo de 400 aniversario restauralo e devolverlle o seu esplendor», apunta Carnero.

Hoy, el estado del coro es crítico, tras sufrir a lo largo de los siglos ataques de carcoma
Hoy, el estado del coro es crítico, tras sufrir a lo largo de los siglos ataques de carcoma

Relieves con santos, escultores y hasta animales tocando instrumentos

Los altorrelieves que acompañan a cada estalo (silla del coro) son una obra de arte. En ellos Moure representó a diversos santos, entre los que están San Froilán, San Pelayo o Santa Teresa y San Ignacio, que habían sido canonizados recientemente. Pero también hay partes más curiosas en las que representa animales tocando la gaita o la pandereta, algún búho, o incluso una parte en la que se refleja el propio proceso de la creación escultórica. Una joya en todos los sentidos.

La única sillería catedralicia que se mantiene in situ en toda Galicia

El coro de la catedral lucense es único por muchos motivos. Para empezar, porque fue la obra maestra del escultor Francisco de Moure (Santiago, 1576-Monforte, 1636). Un trabajo que transita entre el manierismo y el barroco, ya que, de alguna manera, el artista abrió la puerta del nuevo movimiento escultórico a Galicia.

Pero más allá del contenido artístico de inmenso valor, el coro lucense destaca por ser la única sillería catedralicia gallega que se puede ver in situ. Los coros de los demás templos fueron trasladados, pero el de Lugo se mantiene en el mismo lugar en el que empezó a construirse hace 400 años. La razón es que a lo largo de los siglos, el Cabildo y los lucenses, habituados a convivir y a usar la sillería, rechazaron la posibilidad de que se retirase a otro lugar. Pero, a mayores, hay un motivo que va más allá de lo sentimental.

Los altorrelieves del coro son una joya de 400 años
Los altorrelieves del coro son una joya de 400 años

Cuando el arquitecto Pons Sorolla intervino en la Catedral, hace algunas décadas, se le encargó un informe sobre la posibilidad de trasladar el coro, pero sus estudios lo descartaron de cuajo. El motivo es el siguiente: la catedral presenta ciertos problemas estructurales que hacen que los muros de la nave central estén combados. Estos problemas se agravaron en su momento con el terremoto de Lisboa. El llamado trascoro, la parte posterior del coro, obra de Simón de Monasterio, es un espacio de piedra maciza cuyos muros funcionan como contrafuertes y ayudan a soportar la nave central de la catedral. Es decir, si se retirase el coro, lo normal sería retirar el trascoro para abrir la nave, y esto probablemente haría que la catedral colapsase.

En la Catedral de Lugo no entra la escoba

lorena garcía calvo
César Carnero es el fabriquero de la Catedral de Lugo
César Carnero es el fabriquero de la Catedral de Lugo

Los halcones ayudan a mantener limpio el exterior del edificio eclesiástico

¿Se imagina tener que limpiar y mantener un enorme edificio de piedra de 800 años de historia? Pues eso es lo que hacen a diario los responsables del cuidado de la Catedral de Lugo, una inmensa «casa» que en palabras de su fabriquero, César Carnero, es como un ser vivo que necesita atención constante.

Los mimos que requiere la catedral son exteriores e interiores. «Coidar un patrimonio deste tipo necesita moitísima constancia. Por exemplo, no exterior hai que facer dúas veces ao ano limpeza de cubertas e tres veces de canalóns. Ademais, superviso a cuberta e os canalóns una vez ao mes, é imprescindible», enumera el fabriquero. Hace diez años se llevó a cabo una importante intervención en la fachada principal que permitió limpiar toda la piedra y dejarla brillante. Hoy se conserva en perfecto estado, sin rastro de hierbajos, gracias a la constancia de los cuidadores y también a la colaboración de unos cuantos halcones. «Pode parecer curioso, pero a nós fannos un traballo xenial porque manteñen ás pombas alonxadas do edificio. E iso é moi bo porque os excrementos das pombas son moi corrosivos», abunda César.

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