La magia envuelve la Ruta das Chousas

Al lado de O Veral se encuentra un sendero de 3 kilómetros con varios puntos de interés


lugo / la voz

Dejarse envolver por la magia es sencillo al adentrarse en la Ruta das Chousas. La naturaleza, con su juego de colores y sus zigzags constantes; el curso del río, que serpentea caprichoso en unos lugares y baja manso en otros; y el otoño, que lo baña todo de una luz bucólica, bastan para que uno se evada de todo durante un rato. Y a tan solo un cuarto de hora del centro de la ciudad.

La Ruta das Chousas es apta para todos los caminantes, incluidos los más pequeños. Se encuentra cerca de O Veral y su punto de partida está junto a la piscifactoría y el aula de la naturaleza, una parada obligatoria para profundizar un poco más en el entorno, reserva de la biosfera. El río Mera conduce los primeros pasos de un camino con una excelente señalización y que apenas supera los 3 kilómetros. En el recorrido la cobertura móvil escasea. Quizás una bendición más, pensará alguno.

La Ruta das Chousas transcurre a lo largo de poco más de 3 kilómetros y es de gran belleza
La Ruta das Chousas transcurre a lo largo de poco más de 3 kilómetros y es de gran belleza

Los primeros metros transcurren con el río Mera a la mano izquierda. Las escaleras fluviales de la piscifactoría de la Xunta ofrecen una imagen curiosa, y la naturaleza hace el resto. Un antiguo molino, la cantera abandonada en la que los aficionados practican escalada y un puente que cruza el cauce dan comienzo a la ruta. A medida que se avanza, la vegetación parece abrazar al caminante. Los penedos juegan con el terreno y, de repente, se alcanzan las chousas, viejos caminos murados por los que antaño avanzaban los carros y que hoy parecen surgidos de la escena de alguna película, con sus marrones, sus ocres y su escala de verdes. Incluso el musgo y los líquenes, unas veces de un tono casi radiactivo y otras opaco, colaboran en la mágica estampa.

La ruta continúa por los viejos «pasais», pasos laterales que situaban en los caminos para evitar el agua en el invierno, y llega al tramo más discreto del recorrido. Algo más de un kilómetro de senda sobre asfalto, pero que invita a ver viejas cancillas de madera o ejemplos de cómo la naturaleza acaba cobrándose su espacio. Recuperándolo.

El cemento queda atrás tras superar el pequeño lugar de Abelairas, con sus construcciones típicas y su tranquilidad. Luego se pasará por la parte de atrás del centro de recuperación de aves, y la ruta encarará su tramo final. Como colofón es recomendable una visita al aula de la naturaleza, la guinda perfecta a un recorrido para toda la familia.

La idílica ruta al lado de la ciudad que no es apta para todos los públicos

lorena garcía calvo

A lo largo del río Mera hay una preciosa senda con zonas de difícil paso

Pegada a la ciudad de Lugo hay una ruta de senderismo casi idílica cuando llega el otoño. Es la senda de los Muíños do Mera, que transcurre en su mayor parte paralela al río que le da nombre. Su belleza radica en su paisaje, en el arrullo constante del río, y también en que a lo largo de trazado se ven varios molinos, alguno restaurado, varios en ruinas.

El monte invita a respirar profundo y reconectar con la naturaleza, algo que en estos tiempos de cierre hacen muchas familias. En poco más de una hora se pueden hacer los cerca de 5 kilómetros que tiene de recorrido circular, si bien para encarar la segunda mitad del trayecto parte hace falta estar avezado, puesto que no hay mucho indicador.

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