La Muralla necesita un afeitado

La nidificación de los vencejos y el cambio de concesionaria retrasan su aseo

La Muralla de Lugo está lista para ensilar. O quizás ya pasada. Tal es la cantidad de hierba que se acumula en sus paredes, que se podrían alimentar unas cuantas ovejas durante una semana. La última limpieza vegetal del Patrimonio de la Humanidad se realizó en febrero del 2020, coincidiendo con la finalización del contrato de mantenimiento, y aunque ayer empezaron algunas tareas de limpieza en el adarve, el corte de la vegetación (ya que no se arranca) no empezará hasta dentro de un par de semanas, cuando la nueva empresa adjudicataria, Reconsa, disponga de la licencia oportuna. Mientras, el monumento seguirá presentando una imagen más que descuidada.

Todo parece sumar para que la pobre Muralla luzca sin afeitar. La limpieza de los paramentos de la construcción más icónica de la ciudad está condicionada por el final del período de nidificación de las especies que viven en ella, fundamentalmente vencejos, que abandonan la construcción romana entre finales de septiembre y principios de octubre, explican desde la Xunta, la administración encargada de su cuidado. Por lo tanto, hasta que estos acaben de hacer sus nidos y la nueva empresa tenga la licencia pertinente, seguirá con sus hierbajos encaramados a lienzos y torres.

Hierba por todas partes

«Es una pena cómo la tienen», comentaba ayer un turista mientras paseaba por el adarve. Y no le falta razón. La cara interior de la Muralla va camino de convertirse en un prado seco en todos lados salvo a la altura de los jardines de la Diputación, donde luce un tapiz verde y lustroso gracias al amparo de los árboles.

En las traseras de San Froilán hay un trozo en el que la hierba y las flores caen, como si fuese una gran enredadera, sobre un galpón que parece haberse mimetizado ya con la construcción romana. Todo luce verde.

En otro punto, una planta amarilla ofrece la imagen de una escultura vegetal que se asoma desde un lienzo de la Muralla, y en algunas de las torres las malas hierbas ya se han apoderado de todo el suelo. Incluso en las escaleras interiores, tapadas por enrejados, brota la vegetación.

La Muralla clama por una limpieza, y la empresa responsable tiene cuatro meses (y un contrato de 92.000 euros) para ponerla decente.

Contra las hierbas de la Muralla, aceite de tomillo y orégano

lorena garcía calvo
Los aceites de tomillo y orégano servirán para limpiar la Muralla
Los aceites de tomillo y orégano servirán para limpiar la Muralla

Una investigación de la USC constató que estos productos sirven como biocidas

Limpiar la maleza que crece en la Muralla, pero sin dañar el monumento, se ha convertido en una prioridad para la Xunta de Galicia, que no ha dudado en recurrir también a la Universidad para buscar una solución al mantenimiento que requiere el Patrimonio de la Humanidad. Hace tres años, investigadores de la Escola Politécnica Superior de Enxeñaría del Campus lucense propusieron estudiar el uso de los aceites esenciales, como el de tomillo y orégano, como biocidas. Una propuesta que en los últimos meses, y tras una detallada investigación, han comprobado como válida.

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