Un penalti transformado por Manu Barreiro cuando peor lo estaba pasando el equipo, permite a los de Juanfran ganar y salir de los puestos de descenso
09 jul 2020 . Actualizado a las 01:58 h.La fortuna, tantas veces esquiva para el Lugo, apareció en Ponferrada para guiarlo hacia una victoria sin la que la permanencia estaría a una distancia sideral. Sigue siendo difícil, pero los de la ciudad amurallada la tienen ahora más cerca que nunca. El triunfo in extremis ante un rival directo como la Ponferradina da vida a los rojiblancos, y mete en apuros a los bercianos, que hace quince días parecían estar ya salvados.
La primera parte en El Toralín estuvo marcada por el miedo. El de uno y otro equipo a perder demasiado pronto sus opciones de victoria. El mayor susto para los lucenses se produjo en el minuto 10, cuando el árbitro mostró la tarjeta roja a Marcelo Djaló. Afortunadamente para los intereses del Lugo y para la reputación del siempre polémico VAR, el videoarbitraje sirvió esta vez para evitar una injusticia. Areces Franco, tras consultar la pantalla dispuesta entre los banquillos, rectificaba, anulando la expulsión y amonestando al central con amarilla.
Los 45 primeros minutos transcurrieron en un clima de brusquedad y continuas interrupciones. El plan lucense era aprovechar las segundas jugadas, pues su estrategia ofensiva pasaba por lograr que su pareja de puntas, Barreiro y Carrillo, ganasen los envíos largos de Cantero.
Con este planteamiento y la solidez defensiva que brindaban los cuatro centrocampistas que alineó Juanfran, la Ponfe no generaba peligro. El problema, que el Lugo era infructífero en ataque. El centro del campo de uno y otro equipo no existía, y las interrupciones en las proximidades del área no se paraban de suceder.
Después del descanso, el cambio de estrategia de los bercianos metió en apuros al Lugo. El técnico local movió ficha al sustituir a Kaxe por Ivi. La Ponferradina pasaba entonces a jugar con tres mediapuntas por detrás del brasileño Yuri. Con esta variación en el esquema, los blanquiazules lograron frenar rápidamente el arreón inicial del Lugo tras la vuelta de los vestuarios. Jon Bolo instó a los suyos a dominar el juego desde la paciencia, eliminando así cualquier posibilidad de que el segundo tiempo transcurriese igual que el primero, en el que la Ponfe no había sido capaz de encontrar su juego. Y casi le sale bien. Los locales no paraban de merodear el arco lucense, pero Ander Cantero respondió cuando más lo necesitaba su equipo. El Lugo parecía dormido, achicaba balones como podía y cualquier opción de acercarse a la portería rival parecía esfumarse. En ese momento, nadie habría negado que el empate era el mejor resultado que se podrían llevar los lucenses, pero entonces apareció Gerard Valentín.
El catalán, que había sido baja en los tres últimos partidos por lesión, recibió el balón en la banda izquierda y se adentró en el área a toda velocidad. Los defensores rivales, sin mucha alternativa, terminaron por derribarlo. El árbitro pitó penalti. Manu Barreiro se volvió a encontrar con el punto fatídico. Y, en el minuto 87, con la sangre más fría que el agua del Miño en pleno mes de enero, marcó un tanto que podrá ser historia del club. Una definición marca de la casa, calcada a la de hacía justo siete días ante el Numancia, pero, al mismo tiempo, incomparable. Por lo que ha supuesto y, sobre todo, por lo que podría acabar suponiendo al término de la temporada. Cuando menos lo merecía el Lugo, en el peor partido de la era Juanfran, la moneda caía de cara.
No hubo tiempo para la reacción del conjunto local, que vio en su vecino gallego el espíritu de un equipo que nunca se rinde. Al pitar el colegiado el término del tiempo reglamentario, la expedición lucense saltó al campo dispuesta a unirse al resto de sus compañeros. Sabían de sobra lo que se jugaban. Eran perfectamente conocedores de que una derrota ante la Ponferradina habría hecho desaparecer casi la totalidad de sus opciones de permanecer en la Segunda División una temporada más. Su estampa sobre El Toralín contrastaba con la de los jugadores de la Ponferradina, abatidos tras ver como, a falta de tres jornadas, se encuentran peligrosamente cerca de los puestos de descenso.
En quince días, el Lugo conocerá su destino: otro año en el fútbol profesional, o la vuelta al abismo de la Segunda División B. Mucho en juego y ninguna opción de fallar en los tres últimos encuentros.
ponferradina 0
René; Ríos, Russo, Manzanara, Son; Sielva (Asier Benito, min 88), P. Larrea, Nacho Gil (J.Navarro, min 79), P. Valcarce; Kaxe (Ivi, min.51) y Yuri.
LUGO 1
Cantero; Campabadal, Peybernes, Djaló, Canella (Kravets, min 45); El Hacen, Jaime Seoane, Fernando Seoane, Hugo Rama (G. Valentín min 73); Carrillo (Cristian Herrera, min 51) y Manu Barreiro.
Goles: 0-1, min. 87: Manu Barreiro.
Árbitro: Areces Franco (Comité asturiano). Amonestó a Djaló, El Hacen, Manu Barreiro, Canella, por el Lugo. Y a Kaxe, Sielva por la Ponferradina
Incidencias: Partido sin público en el estadio El Toralín