Retoman, tras una década, las obras del centro social de A Piringalla

La estructura del edificio soportó la pruebas de calidad y han comenzado los trabajos


lugo / la voz

Una década después, los trabajos para levantar en A Piringalla un nuevo centro municipal se han retomado. La diferencia está en que el proyecto inicial, que contemplaba una biblioteca, ha sido sustituido por un centro social (con biblioteca) que el gobierno de Lara Méndez quiere que dinamice la zona.

Tras años sin movimiento alguno, hace unas semanas se sometió a la estructura de hierro a pruebas de control de calidad destinadas a desvelar si el tiempo había pasado mucha factura a la estructura. Ese era el paso previo antes de proceder a la consolidación o refuerzo de todo el entramado del edificio. El estudio reflejó que los huesos del inmueble eran aprovechables y solo habrá que renovar algunas partes.

Superada esa fase de análisis, el pasado miércoles comenzaron los trabajos propiamente dichos para avanzar en la construcción del edificio, para el que el gobierno de Lara Méndez aprobó el mandato pasado una partida de un millón de euros. Parte de esta cantidad, según se había avanzado en su momento, procedería de la partida para la biblioteca que en su día había quedado sin ejecutar.

El Concello decidió hace dos veranos cambiar el enfoque del proyecto para el barrio de A Piringalla. Apostaron por pensar la construcción con un sótano en el que se habilitarán diversos almacenes y un control de archivo. La planta baja servirá como vestíbulo y sala de usos múltiples, zona infantil, bebeteca y aseos. En la primera y segundas plantas se ubicarán salas de lectura, mientas que las demás servirán como salas de reuniones, despachos y oficinas. En el proyecto presentado el año pasado se contemplaba además una fonoteca y una hemeroteca, según había desvelado la entonces concejala Carmen Basadre.

Reciclar el edificio, presentado en el año 2008 y cuyas obras se iniciaron en el 2010, ha requerido también un reajuste del proyecto, puesto que el estudio de arquitectura que asumió los trabajos detectó que el antiguo diseño no se ajustaba a la nueva normativa, por lo que fue necesario readaptarlo. De la liviana caja de cristal proyectada inicialmente pasó a una edificación más potente a nivel visual. Además, habían detallado que sería necesario derribar parte de la estructura y de la cimentación ya construida en hierro.

Con los trabajos de nuevo en marcha, el plazo de ejecución estimado es de 18 meses, por lo que en el 2021 A Piringalla podrá contar con su nuevo espacio social. Eso, si no hay más interrupciones. No hay que olvidar que desde sus primeros pasos todo han sido problemas. Incluso la resolución del contrato por parte de la empresa adjudicataria en el año 2015.

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