MONFORTE / LA VOZ

En las cercanías de la aldea quiroguesa de Vieiros, el río Selmo discurre por uno de los parajes más actractivos y emblemáticos de la sierra de O Courel. En un tramo de apenas tres kilómetros, entre Vieiros y Ferramulín, el cauce salva un desnivel de más de doscientos metros a través de una sucesión de cascadas y rápidos. Una de estas cascadas -posiblemente la más vistosa e impresionante de toda la sierra- es la Fervenza de Vieiros, de unos 34 metros de altura. Las lluvias del otoño y del invierno incrementan la espectacularidad de este salto de agua, cuya notoriedad se ve ahora favorecida por el hecho de formar parte del geoparque Montañas do Courel.

Para facilitar el acceso a este singular paraje natural fue abierta y acondicionada una ruta de senderismo circular, de poco más de un kilómetro, permitiendo disfrutar de esta impresionante cascada desde diferentes perspectivas. El itinerario tiene un kilómetro de longitud y su dificultad es más bien baja.

Punto de partida

El inicio de la ruta se encuentra en el kilómetro 11,400 de la carretera que une Cruz de Outeiro con Ferramulín y a un kilómetro de la aldea de Vieiros. Unos paneles informativos, colocados a la altura del comienzo del recorrido y en la margen derecha de la carretera, nos indican el punto exacto para iniciar la caminata.

Nada más empezar la ruta ya se nos ofrece una panorámica del entorno y de la situación de la cascada, ubicada en el fondo del profundo cañón que forma el río Selmo en su discurrir por esta zona, que será visible durante todo el recorrido. A unos cincuenta metros del inicio de la ruta nos encontramos con un cruce de caminos. Aquí hay que desviarse por el ramal de la derecha en dirección a la cascada. Una mesa informativa y una señal de madera nos indican el camino a seguir.

La ruta discurre entre monte bajo en sus primeros metros. Luego se interna en un frondoso souto de castaños, pasando al lado de una cabaña de uso agrícola. Al cabo de unos trescientos metros de recorrido y a la altura de un sequeiro en ruinas nos vamos a encontrar con otra bifurcación. Hay que tomar el camino de la izquierda, que baja directamente a la cascada, situada a una distancia de unos cien metros. La pendiente es muy fuerte en los últimos metros. Con la finalidad de evitar resbalones en un terreno muy irregular y facilitar el tránsito y la seguridad de los visitantes se han colocado una serie de cuerdas, atadas a los troncos de varios árboles. Seguidamente el camino desemboca a la altura de la cascada y de la gran piscina natural que ha formado este impresionante salto de agua. A una treintena de metros de la cascada fue construido un puente de madera que permite cruzar el río Selmo y observar el salto de agua desde su parte superior, disfrutando del paraje de una perspectiva diferente. Para ello hay que cruzar el río Selmo por dicho puente y ascender entre un espeso bosque de robles y avellanos hasta salir a un antiguo canal de regadío, tallado en la pared rocosa de la margen derecha del río, por el que continuamos el recorrido bordeando la cascada a una mayor altura, lo que nos proporciona unas vistas espectaculares.

Después dejamos el canal y tomamos un sendero a la derecha, a la altura de un puente de madera, por el que nuevamente cruzamos el cauce del río Selmo. Nada más cruzar el río hay que desviarse a la derecha por otro canal, también abandonado, utilizado para regar los prados ubicados en la margen izquierda del Selmo. A los pocos metros nos vamos encontrar con un balcón natural situado justo sobre la cascada, desde el cual podemos admirar la altura desde la que se precipitan sus aguas. Las vistas son de auténtico vértigo. Seguimos el recorrido por el estrecho cana que fue tallado a mano en la roca del acantilado.

El canal tiene tramos en los que discurre extremadamente encajonado, permitiendo únicamente el paso de una sola persona. Después de unos doscientos metros más de caminata, el canal empata con el camino inicial justo a la altura del referido sequeiro abandonado. Torcemos a la izquierda y ahora ascendemos en dirección al lugar del comienzo de la ruta, al que llegamos finalmente después de otros trescientos metros de caminata.

 DESDE QUIROGA

 Hay que salir de la capital municipal por la carretera que lleva a Campos de Vila. En el kilómetro 4 hay que desviarse a la derecha para Cruz de Outeiro, A Seara y Ferramulín. En el kilómetro 30, a la derecha de la carretera, está la señalización del inicio de la ruta

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Vieiros, un espectáculo estos días en O Courel