Un tesoro del siglo XIX en ruinas

El balneario de Frádegas está situado en un entorno idílico y privilegiado, al borde del río Ulla


lugo / la voz

El balneario de Frádegas está en el municipio de Antas de Ulla y cuenta con un entorno privilegiado. Está en ruinas y en su interior, totalmente destrozado y con vigas caídas del techo, hay dos grifos de agua sulfurosa. Sin embargo, nada impide el paso. Es accesible y también un peligro.

Está situado en la parroquia de Santa Mariña de Castro de Amarante y sus aguas prometían resultados infalibles para luchar contra algunas enfermedades. Entre ellas, afecciones de la piel, asma, catarros y patologías relacionadas con el pulmón o el estómago. 

Varios edificios e historias

El conjunto está formado por un edificio de dos plantas con un patio interior. Aún se puede intuir, por los marcos de algunas habitaciones, lo que en días fue una capilla. Las paredes son de piedra y algunas construcciones paralelas dejan ver lo que pudo ser una construcción anexa posterior. En la planta baja están los dos grifos mágicos, que se conservan intactos. En el agua se ve el color característico del flúor y del sulfuro, que brotan de la tierra a 18 grados. Al lado, se puede intuir lo que un día fue la sala de baños, cuyo acceso está totalmente destruido y tapado por vigas que han ido cayendo con el paso del tiempo. El tesoro se desvanece y ya poco queda de lo que en días atrajo a miles de visitantes de otras zonas de Galicia.

En la planta de arriba estaba la zona de las habitaciones, y es imposible y peligroso intentar acceder a las mismas. El agua que se utilizaba en el balneario llegaba desde los torrentes de Mácara.

El balneario está situado en el centro geográfico de Galicia y ofrecía «baños generales y locales, duchas, chorros, pulverizaciones y baños de lodos», capaces de cicatrizar «toda clase de úlceras por rebeldes que sean». El agua, como si de un tesoro se tratase, se comercializaba a cuatro reales la botella, es decir, lo equivalente a una peseta. Hasta se llegaron a exponer en París, en una exposición celebrada en el año 1900.

El Concello de Antas publicita en su web el monumento, a pesar de su peligrosidad. También cuenta que desde Antas se llega hasta el balneario a través del desvío que va a Santa Mariña. El molino que se ve tras aparcar pertenece a los propietarios del balneario, explican desde el Concello. Aunque en distintas ocasiones desde el ayuntamiento de Antas solicitaron informes para poner en marcha un proyecto de rehabilitación, los años han pasado y el estado ruinoso del monumento continúa empeorando.

Por el balneario también pasa un recorrido de 20 kilómetros, perfecto para los aficionados a los que les guste caminar entre la naturaleza, que pueden así contemplar este tesoro del siglo XX. La ruta puede hacerse a pie o en bicicleta y parte de la plaza de Antas, en dirección a Alvidrón. Desde allí se pasa por las aldeas de Feás y Ponte Merced, donde empieza el Ulla. Entonces, se continúa hacia Santa Mariña tras ver el indicador de Vilariño. Tras llegar al balneario, el camino de vuelta se hace sobre los pasos andados o pedaleados.

Desde Santa Mariña de Castro Amarante también se puede acceder a la ruta de los Torrentes de Mácara, que puede iniciarse o finalizarse junto al balneario en ruinas.

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