¿Cuál es el mejor rincón para disfrutar de un baño en los alrededores de Lugo?

La Voz LUGO

LUGO

ALBERTO LÓPEZ

Participa en la encuesta y cuéntanos cuál es tu lugar favorito

05 ago 2019 . Actualizado a las 19:41 h.

Algunas zonas tienen un paisaje que inspiraría a cualquiera, en otras solo hay silencio, algunas están un poco más saturadas que la mayoría e incluso las hay que podrían servir como un rincón furtivo perfectamente.... Son las zonas para mojar los pies - o lo que surja- y las áreas recreativas de los alrededores de Lugo, que el Sergas recoge en su mapa de zonas de baño.  El Club Fluvial de Lugo; el río Chamoso, en O Corgo; Santa Isabel, en Outeiro; el río Ladra a su paso por Begonte, el Navia... Vota aquí cuál es tu sitio favorito.

Área de O Chamoso

En O Corgo, el área recreativa de O Chamoso tiene parque, zona de baño, piscina privada y mesas para comer. Quizás la única pega la pondría la escasa sombra que hay en la zona, debido, en parte, a la ausencia de árboles. El ruido constante de la autovía podría ser un inconveniente para muchos, aunque haya quien ni lo percibe cuando desconecta. La zona infantil cuenta con tobogán y columpios y, el río, es muy tranquilo en la zona. Además, este es el único de los tres lugares que cuenta con duchas exteriores para los visitantes.

Caneiro de O Piago

También en Outeiro está el Caneiro de O Piago. El baño no está permitido en todo el recinto y quizás no es el lugar más recomendable como zona en la que darse un chapuzón y tomar el sol. Sí es posible disfrutar de la zona para pasear o simplemente sentir la tranquilidad que desprenden las piedras, entre las que pasa el río, realizando esculturas con las que es posible entretenerse un buen rato.

Santa Isabel

El área recreativa de Santa Isabel, en Outeiro, tiene una zona de baño con acceso directo al río a través de escaleras y, además, está controlada por socorristas. La zona cuenta con mesas para comer e incluso es posible hacer una barbacoa si es invierno. Los árboles crean una sombra agradable y un paseo al borde del Miño permite caminar. Tras cruzar dos puentes de madera, a la izquierda se puede ver una vista de la capilla de Santa Isabel y, a la derecha, una zona silenciosa creada por una pequeña playa de tierra en la que solo se escucha el canto de los pájaros.