El lío continuo entre Administraciones torpedea la intermodal y la Ronda Este

Las dos obras clave para el desarrollo de Lugo se prometieron en el 2009


LUGO / LA VOZ

Una década esperando por dos obras que se consideraban clave para el desarrollo de Lugo: la intermodal y la ronda este. Las dos están en el aire desde el 2009, cuando se anunciaron como los grandes proyectos de futuro que ayudarían a dinamizar la ciudad. Se han convertido en temas cíclicos, que resurgen con el ir y venir de las campañas electorales, pero que no terminan de arrancar.

Ninguna de las dos depende directamente del Concello de Lugo, pero será misión del nuevo gobierno local tratar de desatascar estas actuaciones que los años han convertido en deudas históricas para la ciudad. Las dos serán obras clave para mejorar las comunicaciones del municipio.

La estación imposible

Sacar adelante una estación que recepcione trenes y buses en el mismo espacio ha sido caballo de batalla de los diferentes gobiernos desde el 2009. Aquel año, el lucense José Blanco prometía la intermodal «para que la alta velocidad llegue en igualdad de condiciones». Era octubre y la pretensión del entonces ministro de Fomento era hacer del edificio una realidad en esa misma legislatura. Sin éxito. La última campaña electoral trajo consigo una nueva promesa: las obras de la estación podrían arrancar en el 2020. Lo dijo el actual responsable de la cartera de infraestructuras en funciones, José Luis Ábalos, el pasado mes de marzo. Llegó a Lugo para presentar el anteproyecto, aunque en el acto no contaron con la Xunta de Galicia y desde el gobierno autonómico se habló de un nuevo «salto al vacío» con el anuncio.

La obra prevista depende del ADIF, comprometido a licitar un nuevo proyecto constructivo para la estación ferroviaria y su coordinación con un proyecto de nueva estación de autobús independiente, a desarrollar por la Xunta. El Concello se encargará por su parte de aportar terrenos, crear accesos e integrar la intermodal en la trama urbana, con un acceso peatonal desde la parte de arriba.

El recelo ha ido creciendo entre la ciudadanía desde entonces, preocupados por un servicio ferroviario cada vez más obsoleto. También hay variedad de opiniones sobre lo que habría que hacer con el actual edificio de la estación de autobuses, ubicado frente a la Muralla romana en un emplazamiento privilegiado. Algunos creen que es un error dejar ese espacio o hacer en su lugar un intercambiador y otros que habría que aprovechar para situar en su lugar una gran plaza.

Un tramo olvidado

Alberto Núñez Feijoo llegó a la Xunta de Galicia cargado de proyectos en cuestión de infraestructuras. Para Lugo anunció un proyecto de calado que solucionaría un buen problema de tráfico: la ronda este. La vía sería un distribuidor fundamental, un tramo entre A Tolda y la carretera de Fonsagrada que iba a completar el ya existente desde ese punto y la avenida de A Coruña. En diciembre del 2009 se licitó el proyecto de trazado y su construcción por 245.931,35 euros. Hasta hoy.

La importancia de esa obra se entiende porque iba a cerrar el anillo de tráfico en la capital lucense junto a la sección norte y la N-VI. Un referente fundamental para las comunicaciones de la provincia con un hospital de la trascendencia del HULA. Las alternativas que los lucenses se ven obligados a utilizar son inapropiadas para asumir ese tráfico: el Paseo do Rato y la Ronda das Fontiñas, la primera da servicio a una zona verde y la segunda a una zona con alta densidad de viviendas y colegios.

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