Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Y concluyó bien. Porque terminar bien es seguir un año más en esta elitista liga en la que hay cabida para muy pocos. Muchos los solicitantes y pocos los elegidos. No hace falta más que mirar a nuestro alrededor, Ferrol, Santiago, Pontevedra u Ourense, ávidos de tocar la liga de fútbol profesional. Por no decir que estamos a la altura de Coruña y un peldaño por debajo de Vigo. Que dicho sea de paso, compartió también sufrimiento.
Creo que esta temporada era necesaria. No hay mejor cosa que ver peligrar algo para aferrarte a ello, pelear por ello y especialmente, valorarlo. Hay veces que este cuento no acaba tan bien porque la vida no siempre es perfecta pero hoy es día para celebrarlo.
Y después de la celebración, llega la reflexión, la planificación, la programación de lo próximo. Nadie garantiza el éxito, tampoco el triunfo, ni siquiera llegar al objetivo de seguir y seguir temporada tras temporada en esta categoría. A decir verdad, visto lo visto, tampoco nadie puede negarte a priori que esas metas se queden cortas y algún día llegue el primer premio y nos toque la gloria de la primera división. Mientras tanto, hacer lo que está en tu mano. Pensar en lo que está bien, reforzándolo y mejorar aquello que tras la autocrítica correspondiente, hay que modificar o directamente cambiarlo.
Me preocupa la división entre afición y consejo de administración. Están condenados a entenderse porque los dos luchan por la misma causa y por los mismos objetivos. Una petición para el Sr. Saqués, por favor, gestione cuanto antes la Academia, la ciudad deportiva, dos campos pegaditos o lo que sea en llamarse. Interceda para que la piqueta y la excavadora comiencen cuanto antes una obra necesaria y que entiendo puede ser un pilar importante en el fututo próximo de este club. Para finalizar, felicidades a jugadores, cuerpo técnico, consejo de administración y afición, como diría Marc Anthony, Valió la pena.