El bulevar de los sueños políticos de Sarria

Los partidos llenan de oficinas electorales una céntrica calle de Sarria


sarria / la voz

La calle Calvo Sotelo está en el corazón del casco urbano de Sarria. Rebautizada popularmente por los sarrianos como bulevar, antes de la crisis y de las fusiones bancarias había poco menos que palos por conseguir un bajo con el escaparate dirigido a esta calle de poco más de cuatrocientos metros de largo y mucha densidad comercial. Las elecciones municipales le han devuelto algo de aquel brillo perdido. Porque en Sarria hay récord de candidaturas y la pelea por cada voto se hace a pie de calle, literalmente. Las formaciones políticas se han lanzado a abrir oficinas electorales y todos han elegido el bulevar. El día 26 se sabrá a cuántos de ellos se les podrá aplicar la letra de Sabina en su Bulevar de los sueños rotos.

La eclosión de oficinas electorales es especialmente intensa en el tramo de Calvo Sotelo más próximo al cruce con la calle Diego Pazos. Allí abrieron sus sedes de campaña Claudio Garrido y su Camiña Sarria, Compromiso por Galicia, Ciudadanos y el Partido Popular. Al otro lado del puente se instaló la Coalición Galega de Manuel Sangil. Y en la dirección contraria, más allá del cruce con Matías López, ha acabado la de Galicia Sempre, la lista de Benjamín Escontrela.

Las oficinas electorales son recursos que a veces emplean los partidos con el objetivo de tener más presencia pública durante la campaña. Formalmente, les sirve como centro de trabajo para coordinar toda la labor de propaganda, pero en la práctica suelen funcionar como escaparates céntricos para sus mensajes políticos.

Seis oficinas electorales en una localidad como Sarria parece un síntoma de efervescencia política poco común (en Monforte, por ejemplo, no hay ninguna), pero hay que tener en cuenta que los votantes de ese municipio podrán elegir más papeletas que nunca. Se nota en que la propaganda política es omnipresente en las calles. En el centro no hay farolas para tantos candidatos, así que muchas tienen colgados hasta tres carteles distintos.

Y que solo tres de las diez candidaturas que se presentan disponen de sede local permanente. PSOE, BNG y PP llevan años de actividad continuada y tienen locales propios en los que ensobrar, reunirse con vecinos o preparar la cartelería. Las otras siete no, así que ante la tesitura de tener que recurrir a pisos de candidatos o bares de más o menos confianza, la mayoría han optado por rascarse el bolsillo y alquilar bajos durante la campaña. Podemos y En Marea son los únicos que no han abierto sede.

Todos tratan de tenerlos abiertos cuanto más tiempo mejor, pero como recurren al voluntarismo de candidatos y simpatizantes el horario es en casi siempre irregular. También la decoración y la cartelería. Dada la urgencia del asunto, no todos los locales están preparados para operar como sede para un partido político. Ciudadanos, por ejemplo, se ha metido en una antigua sucursal bancaria con un característico mostrador envolvente que no hay despliegue de globos naranjas que lo disimule. También tiene mostrador el local de Manuel Sangil, pero su oficina electoral no era un banco, sino un bar.

Algunos de estos locales provisionales estaban esta semana en fase de apertura y con la decoración a medio colocar. Como la del PP, la única formación de las que ya tienen sede que también ha abierto oficina electoral.

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