La nueva distribución es menos laberíntica y cada espacio está pensado para mejorar el confort del usuario
14 abr 2019 . Actualizado a las 14:16 h.La directiva de Aspnais cuenta los días para trasladarse al antiguo hospital de San José. Ayer, como cada miércoles, tocó visitar la obra para controlar cómo avanzan los trabajos. Los últimos años han sido especialmente duros porque, problemas de construcción al margen, han tenido que estar encima para hacer del edificio un local funcional, adaptado a las necesidades de los usuarios y a raya con un taco ingente de normativa.
«Ahora empiezo a descansar», dice José Reigosa con alivio evidente. El presidente de la asociación de padres y tutores de personas con discapacidad intelectual nos guía por la nueva sede acompañado por miembros de su directiva. Apenas quedan los remates finales: terminar la instalación del gas, colocar la cristalería de una zona del comedor y una última mano de pintura. Después podrán empezar con la limpieza, los muebles y conseguir las licencias necesarias para efectuar el traslado.
La redistribución del edificio es menos laberíntica que el antiguo hospital y mucho más funcional que la actual sede de Aspnais. Un bloque central articula dos grandes alas en cada planta, lo que les permite tener en un mismo piso a todos los residentes (ahora mismo están distribuidos en tres diferentes). El grosor de las paredes interiores, de cerca de un metro de ancho, les complicó los trabajos. También la maraña de normativas. Tuvieron que adaptarse a tres diferentes: la social, la de vivienda y otra por ser zona afectada por el Camino Primitivo.
Mobiliario de Abanca
La zona de oficinas ya cuenta con algo de mobiliario, explican que desde Abanca les cedieron algunas mesas y mobiliario que no dudaron en reutilizar para su nuevo emplazamiento.
Han diseñado, en la planta más alta, un espacio para las personas mayores
Aspnais ha pensado con cariño en cada detalle. Buena prueba de ello es la zona para personas mayores que han diseñado en la parte más alta del edificio. La idea inicial es que las personas mayores que se hacen cargo de otras con discapacidad intelectual puedan vivir con sus familiares en el mismo espacio. Una necesidad creciente no solo en Lugo, si no en toda Galicia.
Hay una parte en la que han construido pequeños apartamentos para dos personas, equipados con una sala de estar, baño y dos dormitorios. Se gestionarán de forma privada y desde la asociación aseguran que ya tienen a cuatro familias interesadas en ellos. Otra parte del hogar residencial se gestionará de forma concertada con la Xunta de Galicia. La idea responde a una necesidad social, pero también de la propia asociación para asegurar la viabilidad de la instalación.
Orientación por colores
Cada zona del edificio está identificada por colores, para facilitar la orientación de usuarios y personal. En verde, las puertas de los baños, azul para las habitaciones, naranja para los talleres y centro de día, rojo para el área de fisioterapia y gris, la zona de las oficinas.