Mañana es el día mundial de una patología que afecta a 15 de cada 100.000 lucenses
01 oct 2019 . Actualizado a las 19:22 h.Mañana, 24 de marzo, se conmemora el Día mundial de la tuberculosis, una enfermedad que en el primer mundo quizás suena a superada pero que sigue viva y que exige vigilancia por parte de la comunidad médica. El Hula cuenta con una Unidade de Control de Tuberculosis en la que ejerce el doctor Antón Penas Truque.
-¿La tuberculosis todavía es una realidad?
-Es una enfermedad que está ahí desde siempre, se conocen casos desde hace 3.000 años. Hubo momentos en los que fue tremendamente epidémica porque entonces no había tratamiento, pero que ha ido bajando y que se controla. Desde que hay tratamiento su incidencia ha disminuido muchísimo, pero sigue siendo una enfermedad de lenta aparición, lenta evolución y lento contagio. Eso hace que se genere un problema de retraso de diagnóstico, manteniéndose el peligro de transmisión. De todos modos, hay que tener en cuenta que pese al contacto con la enfermedad una cosa es estar infectado y otra es desarrollar la patología.
-¿Cómo se ha reducido?
-Hay un programa en Galicia desde 1995 con el que hemos bajado la incidencia a base de controlar el cumplimiento del tratamiento y estudiar los contactos del enfermo. El tratamiento es efectivo pero debe llevar asociación de varios fármacos de forma metódica, y cuando no se cumple bien, aparecen las resistencias a los fármacos, y estas tuberculosis resistentes pueden ser muy difíciles de curar. No hay aún una vacuna, por lo que de cada caso intentamos que no aparezca otro. Si no actuamos, a lo largo de los cinco años siguientes de cada caso pueden aparecer tres o cuatro secundarios. La tuberculosis se ha reducido, pero no se puede bajar la guardia.
-¿Cuántos casos se detectan en Galicia y en la provincia de Lugo?
-En Galicia hemos bajado a menos de 20 casos por cada 100.000 habitantes, y cuando empezó el programa estábamos en 70 o 80. Ha sido gracias al control de la enfermedad y de los tratamientos, que pueden durar de un mínimo de seis meses hasta dos años. Hay que certificar la curación. En el caso del área sanitaria de Lugo, Cervo y Monforte, estamos en unos 15 casos por 100.000 habitantes. En las provincias ganaderas como Lugo tenemos más casos de tuberculosis de bacilo de origen bovino, generalmente en gente mayor por transmisiones antiguas por la leche, de cuando se consumía cruda, porque el bacilo puede estar latente muchos años. La leche tiene que pasteurizarse obligatoriamente tras las campañas antituberculosas.
-Mantener a raya la enfermedad es la clave.
-En el caso de la tuberculosis de transmisión humana el programa está funcionando muy bien, aunque en un país desarrollado con un sistema sanitario público todavía deberíamos tener menos casos. Lo que buscamos es el diagnóstico precoz y la curación, y el estudio de contactos es clave. Cuando surge un caso se analiza todo su entorno para ver si tienen el bacilo y controlarlo. En el caso de la tuberculosis de origen bovina, dejar de consumir la leche cruda y el saneamiento ganadero fueron claves. Con el bovino, el miedo es que vuelva a aparecer si bajas la guardia en el saneamiento. Las vacas siguen en contacto con las alimañas, y si no las controlas, no podrás parar nunca con el saneamiento. Ellas pastan por donde la noche anterior a lo mejor pasó un jabalí.
-¿Los jabalíes son un peligro para la salud?
-Pueden serlo, no hay que ser alarmistas, pero por ejemplo en el coto de Doñana hace unos años tuvieron que aislar los bebederos del ganado porque en ellos bebían las alimañas y dejaban su saliva. En esas aguas transmitían la tuberculosis al ganado. Por eso hay que mantener el saneamiento. El de los jabalíes, tan de actualidad ahora, puede ser un problema de salud pública no porque te muerdan, sino porque donde beben va a beber tu perro o tu vaca. Ese es un problema que hay que cortar radicalmente, no es una cuestión ecológica, es sanitaria.