Cuando los únicos surtidores de Lugo estaban al pie de la Muralla

«Os rapaces sabiamos de quen eran os coches polo seu ruído», recuerda el historiador Adolfo de Abel Vilela


lugo / la voz

Los únicos surtidores que inicialmente tuvo la ciudad lucense estaban situados en el entorno de la Muralla. La ronda constituyó durante muchos años, hasta que se hizo la variante del Miño, el itinerario de la N-VI. Muchos lucenses que ahora andan rondando los sesenta años recuerdan perfectamente los que había en la puerta de San Fernando y que desaparecieron del lugar antes del derribo de las casas que estaban adosadas al monumento.

El historiador Adolfo de Abel Vilela conserva en su memoria las imágenes de algunos de los coches que circulaban por la ciudad. «A rapazada subiamos ao adarve para ver pasar os coches pola ronda. Xa polo ruxir sabiamos de quen era cada un», apunta este profesor lucense, autor de numerosas publicaciones. De Abel advierte de que nadie piense que realmente el monumento estaba rodeado de depósitos de combustible porque «non había realmente tantos coches».

Un empresario del sector, que ahora anda por los 75 años, recuerda el surtidor que había en la Porta da Estación, donde paraban los coches de línea que iban a diversos lugares. Asegura que era del padre de Branca Rodríguez Pazos, que fue concejala del BNG en el consistorio lugués durante cuatro corporaciones y que hoy continúa siendo una destacada activista cultural.

Según la citada fuente, el propietario del surtidor de la Porta da Estación vivía al principio de la rúa Castelao y desde su casa controlaba si llegaban coches para llenar sus depósitos. La concesión del punto distribuidor de gasolina fue debida, según aseguró el empresario, a que su titular era mutilado de guerra.

«Era o centro de Lugo -recordó en alguna entrevista Branca Rodríguez- porque alí estaba entón a estación de autobuses e había un continuo movemento de xente que chegaba, marchaba ou mesmo quedaba na zona onde había moita vida con bares, xestorías e mesmo “fazais”. Estaban as casas pegadas á muralla, o Gran Teatro, Cervezas El León, O Mónaco ou o Metropol».

Otro punto de distribución de combustibles correspondió al Garaje Villares, ubicado al inicio de la rúa Montero Ríos, en un bajo que años más tarde fue ocupado por Simago, uno de los primeros hipermercados que se abrió en la ciudad lucense.

El médico Manuel García Portela y José Villares Rey pusieron en marcha en la primavera de 1957 un negocio desconocido hasta entonces en Lugo, el primer concesionario de coches. Y la única marca que distribuían era Seat. De esa casa salieron los primeros Seat 600 que se vendieron en la provincia. Les fue tan bien el negocio que llegaron a tener hasta 40 empleados. El surtidor, creen algunos, pudo estar algún tiempo en la ronda a la altura de donde estuvo otra casa mítica en la ciudad, Félix Latorre. En esta, en vez de vender coches, despachaban bicicletas.

Hay dudas severas entre las personas consultadas sobre la posible existencia de otro surtidor en las inmediaciones de la Porta de Santiago. No pudo ser confirmado tal extremo.

Los surtidores que hubo alrededor de la muralla lucense eran propiedad de Campsa, la compañía que durante muchos años tuvo el monopolio de los combustibles en España. El Estado concedía su explotación, como ocurría con los estancos, a determinadas personas.

La primera gasolinera sobrevive al lado de la muralla

Según recuerdan algunas personas vinculadas con el sector de la automoción en la capital lucense, la primera gasolinera de la ciudad es la actual de Martínez, casi enfrente de la Porta do Hospital. Ocupa, según recordó Adolfo de Abel Vilela, una parte del solar en el que en su día estuvo el Instituto de Sanidad, que desapareció a finales de los años cincuenta del siglo pasado. Posteriormente se construyó en su lugar un edificio de viviendas (que luego sirvieron para oficinas de la Xunta y el Catastro) y más adelante abrió la gasolinera.

Al parecer, la apertura de la estación de servicio generó algunas críticas por su proximidad a la Muralla. Por cierto, las gasolineras generaron polémicas en la capital. Ahí está el caso de la del área comercial de As Saamasas, que provocó incluso manifestaciones, y muchos años antes también generó un gran rechazo otra que se pretendió abrir en la mediana de la Ronda das Mercedes, donde ahora existe un pequeña zona verde.

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