Una final antes de Navidad


Pasó el Madrid por el Pazo como el mejor regalo de Navidad para un equipo sumido en todo tipo de problemas, contratos que vencen y complicados de renovar, fichajes frustrados por un mercado al alza y también por las dudas y, por supuesto, una serie de derrotas que habían afectado a todos, club y afición, pero entre las cinco y las siete de la tarde del domingo todo cambió. Un partido grande, una victoria más grande aún y un espectáculo maravilloso alteraron el paisaje, tanto que en pocas horas apareció dinero para fichar y el optimismo ha tomado carta de naturaleza, fantástico. Siempre he creído que esta plantilla tenía más capacidades que las mostradas y lo que importa es no bajar el listón de aquí al final de la liga. El Madrid es una muesca para recordar muchos años, pero a la vuelta de la esquina esperan dos finales en el Pazo, Andorra y Guipúzcoa, la primera esta tarde, curiosamente dos de los tres equipos capaces de tumbar al Real este año y no es pequeño el valor de este partido, más o menos salir de la UCI o volver a la UVI. La cantinela «no somos de ACB» se había instalado, pero vaya si este equipo es de ACB, faltaban grandes, faltaban tiradores, hacía falta un base. No era para tanto, bueno un refuerzo siempre viene bien, pero la clave de la mejoría tiene que venir pro conseguir elevar el rendimiento de este grupo de jugadores de los que ya tenemos. Bienvenidos los que lleguen, pero los que están han marcado un nivel hace ocho días y no pueden bajarlo. Hoy uno de tantos partidos tremendos que nos quedan y un rival directo enfrente, una jornada atrás nos llevaba 3 triunfos, un mundo. Al acabar el choque de hoy podemos estar echándole el aliento en el cogote.

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