Saqueo en las máquinas de la ORA, que ya no se sabe de quién son

Los cacos comenzaron a llevarse los chips que leían las tarjetas de los usuarios


Lugo / la voz

La capital lucense no tiene ORA desde hace dos años y medio, pero nadie arrancó de las calles los parquímetros. Hay 63 repartidos en diversas zonas, y no se sabe muy bien a quién pertenecen. Algunos comenzaron a ser desvalijados, posiblemente por cacos chatarreros. «Se llevan el aparato con el chip de los lectores de las tarjeta, que es posiblemente lo más valioso que les quede a los postes», comentó un ex empleado de la zona azul.

En la primavera de 2010, cuando era impensable que el servicio fuese a desaparecer siete años después como consecuencia de avatares judiciales, el Concello advirtió que no salían del bolsillo de los lucenses los más de 450.000 euros que costaba sustituir 55 parquímetros al cambiar la empresa concesionaria, como decía el PP. El pago lo efectuó, según el Concello, Doal, que fue la sociedad mercantil que quitó la concesión a la anterior, denominada Aparkisa. Teóricamente sería la primera de las firmas, perteneciente al grupo Vendex, objeto de una investigación judicial por diversos contratos, la titular de los parquímetros. Sin embargo, en el PP tienen dudas porque las bases del concurso establecían que al pasar un determinado número de años, podrían ser ocho, revertían en el Concello. Ese plazo parece que no está vencido, pero quedaría muy poco. «Ahora mismo, si preguntas en el Ayuntamiento por el tema, no saben decir si son un bien municipal o de la empresa», explicó un concejal popular.

Con una situación de abandono absoluta, algún caco chatarrero comenzó a desvalijar las máquinas. «Lo apetecible ahora mismo son los aparatos metálicos que leían las tarjetas bancarias de los usuarios. Llevan una serie de chips que podrían tener interés para su comercialización en el mercado negro. Son fáciles de extraer porque van sujetos a unos tornillos», indicaron ayer personas que en su momento tuvieron relación con el servicio.

Cuando Doal fue apeada del contrato, parece que se preocupó de retirar lo más valioso de las máquinas, el software y las baterías. Quedaron las placas solares y otras piezas. Los aparatos fueron precintados al cesar el servicio pero en muchas de ellos la cinta fue arrancado.

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