La policía tuvo que acudir durante el año pasado más de una docena de veces
06 ene 2018 . Actualizado a las 08:52 h.Tanto la Policía Nacional como la Local acudieron a lo largo del año pasado por lo menos una docena de veces a la estación de autobuses para tratar de poner fin a trifulcas entre personas de ambientes lumpen que tienen tomados los alrededores del recinto. El último episodio violento ocurrió el pasado día 27 cuando los agentes tuvieron que ir al lugar porque un hombre había sito atacado con un arma blanca en un brazo y, a pesar de las heridas, se resistió a ser atendido por los servicios sanitarios cuyos componentes llegaron incluso a ser insultados.
La última medida adoptada en el recinto para tratar de evitar que los viajeros sean importunados por las personas que se mueven por el recinto fue la de prohibir la venta ambulante. Era frecuente que algunos reclamasen monedas a cambio de pañuelos de papel y otros objetos. Algunos usuarios aseguran que el recinto va mejorando lentamente y que ya no hay tanta concentración de lúmpenes como ocurría hace unos meses. El recinto adquirió tan mala imagen que los comentarios se extienden por la red. «Mal estado y mal ambiente», asegura un internauta.
Hay viajeros que utilizan con frecuencia el bus de las doce de la noche con destino a Madrid que piden ser acompañados por sentirse inseguros. De todos modos, por las noches no es frecuente la presencia de personas extrañas. Si lo es, en cambio, por las mañanas y por las tardes. Es frecuente que los bancos próximos a la zona de los servicios estén copados por grupos que no incordian a los pasajeros, pero muchos de estos no se sienten seguros.
Fuentes policiales aseguran que a lo largo del año realizaron numerosas intervenciones. En la mayoría de los casos consistieron en la identificación de personas que habían montado algún tipo de alboroto.
Algunos agentes apuntan que poco pueden hacer más que identificar y denunciar a quienes participen en algún tipo de incidente, pero advierten que eso no significa que quienes intervengan están cometiendo delitos. Puede tratarse de simples faltas administrativas que acarrean sanciones que difícilmente pagarán los sancionados por tratarse de ciudadanos sin recursos. «Nosotros no podemos impedir que personas sin techo o de ambientes conflictivos entren en la estación sobre todo cuando no hay ninguna normativa especial que lo impida», dijo un agente.
Normas de uso, más presencia policial y atención a los objetos que llegan a la consigna
La estación de autobuses de Lugo tiene graves problemas de seguridad. Muchos usuarios consideran que la Policía Nacional debe efectuar varias rondas periódicas de mañana y tarde para que exista constancia de su presencia sin ser requerida. Plantean también la colocación de carteles informativos para que los viajeros llamen a los teléfonos de emergencia en caso de apreciar cualquier problema.
Hay usuarios que abogan por establecer unas normas de uso y darlas a conocer claramente en el recinto. Ese listado debería incluir puntos como no permitir la realización de cualquier actividad permanente, incluida la estancia; no permitir el uso de los bancos para fines diferentes a los de sentarse, entre otras prohibiciones. Incluso debería limitarse el paso a los andenes de personas sin billete, como ocurre en terminales de otras ciudades.
Hace años el recinto tuvo un vigilante de seguridad del cual se prescindió por la falta de presupuesto.