El enigma de la fortaleza de O Courel

Los expertos no hallan explicación para las grandes defensas del castro de Vilar


quiroga / la voz

El equipo arqueológico que terminó la semana pasada de desbrozar el castro de Vilar -en el municipio de Folgoso do Courel- está realizando ahora un estudio sobre el estado de conservación del antiguo asentamiento que servirá de base para nuevas actuaciones. En este trabajo se ofrecerán recomendaciones para regularizar las visitas al lugar y para consolidar algunas construcciones que presentan un mayor deterioro. Lo que no está previsto por ahora es realizar una investigación arqueológica sistemática que pueda explicar las peculiaridades del castro, en especial su aparatoso sistema defensivo, que ha quedado totalmente al descubierto al ser retirada la maleza.

«O que máis chama a atención é a desproporción que hai entre as estruturas defensivas, que teñen unhas dimensións monumentais, e o espazo destinado ao hábitat, que é moi modesto», explica Eduardo Breogán Nieto, responsable de la empresa Breogán Arqueoloxía, que se encarga de estas tareas. Las defensas del castro -añade- están formadas por tres líneas de muros y otros tantos fosos, lo que contrasta con la escasa importancia de las estructuras constructivas del interior del recinto. «Hai algúns restos de vivendas, pero non parece que albergase unha poboación de suficiente tamaño como para xustificar ese sistema defensivo», continúa Nieto.

En su opinión, es poco probable que el castro tuviese simplemente la función de albergar una población de trabajadores de las minas de oro y de hierro que fueron explotadas en la sierra en la época romana. A este respecto, Nieto subraya la diferencia entre el asentamiento de Vilar y el de A Torre o Sobredo, también en O Courel, que se ha relacionado igualmente con la actividad minera. «O castro da Torre tamén ten fortificacións, pero moito menos importantes que as de Vilar», indica.

Otra posible función

Nieto cree que las estructuras defensivas del castro, más que una finalidad práctica, pueden haber tenido «outro tipo de connotación, como o de representar o poder e a autoridade». No obstante, añade que para saber con más certeza si el asentamiento albergó alguna especie de centro administrativo minero u otra sede de las autoridades locales habría que emprender excavaciones y realizar otros estudios arqueológicos. Por ahora, sin embargo, solo hay proyectos -por parte del Ayuntamiento de Folgoso do Courel- para acondicionarlo con el fin de recibir visitas turísticas. Con ello se convertiría en el cuarto castro del sur lucense en el que se haya realizado una intervención de esta clase. Para llevar a cabo este plan se necesitarán nuevas ayudas económicas. Los trabajos realizados este mes fueron financiados con una aportación de 10.164 euros de la Consellería de Cultura.

En el estudio que prepara Breogán Arqueoloxía se indicarán posibles actuaciones, como el trazado de un carril para visitantes, la instalación de señales y la construcción de barandillas y escalones de madera.

Mucha precaución mientras no se delimite una ruta para visitantes

El castro de Vilar -situado en terrenos pertenecientes a la comunidad de montes de la localidad- ya puede ser visitado, pero los arqueólogos advierten de que es necesario hacerlo con mucha precaución, ya que el lugar puede ser peligroso en sus condiciones actuales. Por el momento no se ha trazado un circuito para los visitantes ni se han instalado letreros para señalizar los puntos de mayor riesgo. «Algunhas partes do castro están construídas sobre barrancos de varias decenas de metros de altura e non se pode andar por el de calquera maneira, sobre todo se non se coñece o sitio e menos aínda se o tempo está de chuvia», señala Nieto.

Por otro lado, los especialistas apuntan que trepar a los muros del castro y caminar sobre ellos no solo contribuye a deteriorar estas estructuras, sino que supone también un serio riesgo, ya que en ciertas zonas son inestables y por lo tanto están expuestas a sufrir derrumbes. En vista de esta situación, los arqueólogos recomiendan a quienes quieran visitar el castro que no lleven niños, sobre todo si se trata de excursiones escolares. «Andar por ese lugar con grupos de quince ou vinte rapaces non me parece nada prudente», dice el responsable de la empresa arqueológica. «En cambio, unhas poucas persoas adultas e acostumadas a camiñar polo monte non teñen por que ter ningún problema se andan con coidado», añade.

Futura señalización

Nieto apunta por otra parte que todas estas prevenciones no serán necesarias cuando el castro cuente con una ruta para visitantes y una buena señalización, a condición de respetar esas normas. «Entón xa no haberá eses problemas, pero por agora hai que ter moito coidado para evitar accidentes», concluye.

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