Inaceptable

Luis Latorre

LUGO

Hace casi 2000 años el poeta Juvenal escribió quis custodiet ipsos custodes?, ¿quién vigila a los vigilantes?. Hoy nos seguimos haciendo la misma pregunta.

El lamentable cierre en falso de la investigación de la llamada noche de los cafés se salda con una terrible conclusión: dejar la ciudad desprotegida porque todos los efectivos se van a tomar algo simultáneamente a la cafetería del HULA es lícito y no supone ningún tipo de falta, con lo que nada impide que vuelva a suceder esto cualquier noche. El día que pase algo veremos lo absurdo de esta tesis. Se observa una inexplicable divergencia entre la justificación del hecho por parte del gobierno local y su anuncio de que tomará medidas para que no se repita. O lo uno o lo otro, ¿no creen?.

Pero hay un hecho muchísimo más grave que parece pasar desapercibido. Existe una inaceptable amenaza velada en la mera existencia de una segunda línea de investigación, la que se abrió para averiguar quién hizo la foto de la polémica reunión y la dio a la prensa. Es decir, que el problema no es el hecho, que quedó en nada, sino que se haya sabido.

No se ha pedido la grabación de la cafetería del HULA para ver si es cierto que la reunión duró unos pocos minutos, ni tampoco se piden las de varios días para tener la seguridad de que era algo excepcional como alegaban los protagonistas. No, se pide para hacer una caza de brujas, para ajusticiar y amedrentar al autor del chivatazo, y aunque no se encuentre, siempre quedará un claro mensaje para asustar a la población: «Nosotros estamos por encima de vuestro control».

El mensaje es terrible, y más propio de un cuerpo paramilitar de dictadura que de un servicio público en un país democrático. Y no podemos callarnos ante estas cuestiones; no podemos ceder al miedo ni al chantaje.