Primero la prueba de alcohol y después la de drogas

La Voz

LUGO

Ante un punto de verificación de alcohol y drogas, lo primero que hacen los guardias de Tráfico al dar el alto a un conductor es comunicarle lo que están llevando a cabo. Primero realizan la prueba de alcohol y a continuación, la de las drogas. En el caso de esta segunda toman una muestra de saliva con unos dispositivos especiales. Esta toma se denomina «indiciaria» y su objetivo es detectar la posible presencia por consumo reciente de sustancias ilegales. Siguiendo un cuestionario previamente establecido, los guardias realizan una observación de los signos externos que presenta el conductor: nerviosismo, sudoración, euforia, habla dificultosa, temblores... Si el test da positivo en algún tipo de sustancias -analiza cocaína, opiáceos (por lo general heroína), anfetaminas, THC (compuesto activo de cannabis y marihuana) y anfetaminas-, se toma una segunda muestra de saliva y se envía al laboratorio toxicológico, con cadena de custodia, para garantizar que durante el transporte no sufre ninguna manipulación. Es aquí donde se realiza la prueba «evidencial», es decir, la que confirma la sustancia o sustancias ingeridas y su cantidad.

El conductor que arroje un resultado positivo en alguna de estas sustancias no podrá ponerse al volante y el vehículo queda inmovilizado. Por lo general, el afectado llama a familiares y son estos los que acuden al punto para llevarle el coche. En caso de que resida cerca del punto de verificación de alcohol y drogas, los agentes lo llevan a casa.

Si el conductor no está de acuerdo con los resultados arrojados en la prueba puede solicitar que se le haga un análisis de sangre como prueba de contraste. Esta se realizará por personal sanitario en un centro hospitalario o de salud. Si el resultado es positivo, es el solicitante el que deberá pagar los gastos. Los resultados del laboratorio toxicológico se unen al informe que realiza el agente de la Guardia Civil de Tráfico y se inicia el correspondiente expediente, bien por vía administrativa, bien por vía judicial.

Sanciones

La Ley de Seguridad Vial contempla para los conductores reincidentes, aquellos sancionados en el año anterior por dar positivo a alcohol, la sanción de 1.000 euros. Esta misma sanción se aplica a aquellos que circulen con una tasa que supere el doble de la permitida. En el caso de las drogas, la infracción catalogada como muy grave está castigada con una sanción de 1.000 euros y la retirada de seis puntos.