Una nueva ocasión para salir del pozo

Ricardo Hevia

LUGO

Otro año más, y van un montón, se ha puesto en marcha la Liga LEB. Ese tormento al que lleva agarrado el Breogán una década, una década de frustraciones; una competición que reúne a equipos sin ninguna capacidad para ascender, en la que participan filiales que ya desde el inicio tampoco pueden hacerlo y que este año, desde la Federación, nos quieren convencer que bate récords de atención. Pues qué bien, un ejemplo. Hace muy pocos días, uno de los clubes punteros que ha empezado ganando fuera de casa realizó el último fichaje. El jugador tenía que coger un taxi desde Jersey hasta el aeropuerto de Nueva York. En el club le dijeron que le pagaban el billete del avión, pero que el taxi era cosa suya. Así son las cosas en esta Liga tan escuálida. Han pasado cosas este verano, no muchas, un arreglo de chapa y pintura. Aún quedan demasiados políticos, aún hay absoluta dependencia de la casa grande, en cambio hay una excelente plantilla, la mejor en mucho tiempo. Hay, parece, un buen entrenador, joven, pero con muchas batallas a sus espaldas. Aquí tiene la gran ocasión de su vida de llegar a la ACB. Si entrenar es un oficio artesanal que se aprende en el banquillo, Nacho ya se ha sentado en muchos, en invierno y en verano, sin descanso. El equipo se construyó bien y rápido, pero se empezó tarde y eso es un hándicap. En unas horas debuta en Logroño y, hombre por hombre, no hay color. Pero es una incógnita. Menos días de trabajo igualan las cosas en una jornada que empezó con un montón de victorias visitantes. Esperemos que el Breo no rompa la racha. A mí me gusta la plantilla. Confiemos que sean capaces de darnos un buen año. Desde luego, hacerlo peor que la última década parece imposible.