Jugó con el Ensino en la Liga Femenina 2 y ahora es el referente de la Milagrosa en Segunda División
10 dic 2015 . Actualizado a las 14:30 h.De las canastas al césped solo hay un paso. Y, si no, que se lo pregunten a Sabela Uriz (Lugo, 1991). Exjugadora del Ensino, conjunto con el que llegó a competir durante dos campañas en la Liga 2, se ha convertido en la actualidad en uno de los referentes ofensivos de la Milagrosa en Segunda División de fútbol. Disfruta pateando el balón a pesar de que, en el presente curso, las lesiones no le están respetando demasiado. Pero, al fin y al cabo, no muchas deportistas pueden presumir de haber competido en dos categorías de plata de ámbito nacional.
Sabela Uriz se recuerda sí misma siempre pegada a una pelota: «Desde pequeña, me llamó la atención el deporte, sobre todo los de equipo». Pronto se inició en el fútbol sala, disciplina que practicaría hasta que tenía 13 años. Entonces, era una niña en medio de una vorágine de niños. «Todos querían tenerme en su equipo, porque cuando llegaba a la línea de gol, les pasaba», rememora.
De los cimientos construidos por aquella generosa asistente, surgió una base en el deporte de la canasta. Llegó a disputar 33 encuentros en la Liga Femenina 2 con el Ensino entre 2006 y 2008. Pero, un lustro más tarde, la llama se apagó. Sabela decidió probar suerte en el fútbol por recomendación de una prima. Ahora, cumple su tercera temporada en la disciplina. «El primer año, intenté compatibilizarlo, pero me di cuenta de que había perdido la ilusión por el baloncesto», afirma.
Cambio de superficie
Con el salto al fútbol, llegó una constante evolución. «Empecé como mediocentro más bien ofensiva, porque me gustaba atacar», explica. Una demarcación lógica, hasta cierto punto, para una deportista que prefería repartir juego. Pero, caprichos del destino, a mitad de la pasada campaña dio otro paso hacia delante. En un encuentro, la Milagrosa no disponía de punta y Sabela fue la elegida para ocupar el puesto más avanzado. Su idilio con el gol fue inmediato, hasta el punto de acabar la campaña como pichichi de las rojiblancas.
Para conseguirlo, tuvo que matizar su juego: «Al principio, me reñían porque no tiraba mucho. Yo era más de regatear hasta llegar a la portería». Pero si hubo algo que llamó su atención fue contemplar el desarrollo del balompié femenino: «Cuando yo era pequeña, siempre jugaba contra niños. Así que aluciné al ver tantas niñas en la Milagrosa».
Eso sí, es consciente que el fútbol aún está un paso por detrás del baloncesto en algunos términos: «Al principio, veía que había menos respeto a los árbitros y, también, menos disciplina y compromiso».
Una de las ventajas que se ha encontrado sobre el césped es que la altura deja de ser una preocupación, como, en ocasiones, sucede en el baloncesto. La delantera de la Milagrosa incluso ha marcado de cabeza en alguna ocasión. «Aunque no es mi fuerte», matiza.
Cómoda en esos escenarios, tal vez, a Sabela Uriz el deporte le venga de serie. Su hermano Manuel fue campeón de España de lanzamiento de jabalina. No obstante, a ella no le tiró el atletismo: «Cuando él empezó a practicarlo, no lo entendía, porque lo veía muy aburrido». Ella era más proclive a las modalidades colectivas.
Asentada entre las dos porterías, Sabela Uriz no descarta la posibilidad de volver a jugar a baloncesto en el futuro: «No cierro las puertas a nada, solo que hoy en día disfruto más del fútbol». Palabra de base y delantera.