Estima que Jaycee, del Real Madrid, es el mejor escolta al que se ha enfrentado
06 nov 2015 . Actualizado a las 12:47 h.En las cinco primeras jornadas de Liga, Álex López se ha convertido en el segundo jugador de la LEB Oro que más minutos ha permanecido sobre el parqué -solo le supera Ferrán Bassas, del Oviedo-. Quizás, esta sea la temporada del escolta canario, relegado a roles de revulsivo en anteriores campañas. «Algún año había empezado jugando mucho en La Palma, pero no tanto como este. Es en el que me encuentro más cómodo por la confianza que me da no solo el entrenador, sino también mis compañeros», explica.
A sus 24 años, el tinerfeño ya está curtido en mil batallas en la LEB Oro. Si bien, sus orígenes en el baloncesto se remontan a sus islas Canarias: «A mi familia le gustaba bastante el baloncesto. Además, mis amigos lo practicaban y también se jugaba en el colegio».
En las islas, llegó a vestir la camiseta del Gran Canaria, conjunto en el que coincidió con uno de los baloncestistas a los que más admira: «Jaycee Carroll es el mejor escolta con y contra el que he jugado. Entonces, él estaba muy en forma».
Pero, mientras el jugador estadounidense puso rumbo al Real Madrid, Álex López se labró una carrera en la LEB Oro. La Palma y Cáceres fueron sus destinos antes de enfundarse la camiseta del Breogán. Sin embargo, la puerta de la ACB parece resistirse. A la hora de explicar por qué no acaba de alcanzar la máxima categoría, el tinerfeño reflexiona: «A algunos entrenadores no les gustaré, a otros les parecerá que no tiro y otros me considerarán bajito».
Precisamente, uno de los puntos de su juego que ha despertado más desconfianza es su lanzamiento exterior. «Es cierto que me han martilleado con eso. No sé muy bien lo que me pasó. Cuando era más joven, tiraba bien y metía un montón. Pero, en mis primeros años como profesional, me dejé influir por los que me decían que la defensa era la clave para llegar arriba. Trabajé mucho ese aspecto y, además, tenía físico para irme hacia dentro. Y tal vez descuidé otras cosas», relata.
Precisamente, con sus penetraciones inició el idilio con la afición del Breogán. Fue en la final de la Copa Galicia de 2013, en Sar. El rival era el Obradoiro, conjunto de la ACB. Y Álex López volvió loca a la defensa compostelana con entradas electrizantes a las que ningún rival era capaz de responder. «Me sentía muy cómodo aquel día. Y el hecho de haber coincidido antes con Dani Rodríguez y Roeland Schaftenaar me ayudó a adaptarme enseguida», señala.
Pese a su exhibición, el Breogán acabó claudicando ante los santiagueses. Pero Álex López se ganó el afecto de la afición celeste: «Cuando llegas a Lugo, todos te dicen que la rivalidad con el Obradoiro es muy grande. Cuando me vaya, seguirá habiéndola. Desde aquel partido, siempre me he sentido valorado. Hay días en que las cosas no salen bien y supongo que la gente estará desencantada, como yo. Pero noto su cariño igual».
Vivió uno de los momentos más complicados en el Breogán la pasada temporada, cuando su rol decreció, al igual que su rendimiento. «La verdad es que no estaba cómodo dentro del equipo. No tenía minutos y tampoco ese momento de forma que el jugador desea cuando está en la pista. Entendería que entonces los aficionados no hubiesen estado contentos, pero no lo reflejaron silbando», indica.
En lo que va de temporada, ya ha actuado en las tres posiciones del perímetro. «Ya he hablado alguna vez con Lis y Quique que me falta actuar de interior, aunque en esta Liga es complicado», bromea. Mientras, mira hacia delante. Un ascenso, tal vez. Y permanecer «muchos años en Lugo, porque estoy muy cómodo».
Álex López Jugador del Breogán