22 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.
Desde que Veiga anunció en junio de 2013 que la Diputación dejaría el accionariado del Breogán, los bandazos se sucedieron. Empezó con la idea de «regalar» 50 títulos a cada abonado. Posteriormente, abrió las puertas a que alguien tomase el relevo en el club. Rechazó la propuesta de Braulio González porque no le presentó «un proyecto físico». Insinuó que dejaría la presidencia del club en verano de 2014, cuando comunicó la renovación de Lisardo Gómez. Y asistió con tranquilidad a la marcha de sus consejeros no políticos en diciembre de 2013. Aquellos a los que les había propuesto una ayuda extraordinaria de 205.000 para el club a cambio de aprobar el proceso de enajenación. Ahora, él sigue en la presidencia.