Lo predecible y lo agradable

Ricardo Hevia

LUGO

Marzo y luchando por el primer puesto es una noticia tan agradable como inédita en una extraña Liga donde el empeño en buscar buenos equipos y plantillas superiores a la nuestra se está quedando en eso, en empeño. Porque no hay más cera que la que arde. Burgos y Breo se postulan claramente como favoritos; y mira que los burgaleses comenzaron de forma caótica. Pero es igual. Después de febrero, a las plantilla cortas y exentas de calidad el camino se les hace demasiado largo. No es el caso del Breogán, que camina últimamente con gran regularidad. Regularidad porque gana y siempre lo hace en medio de una tremenda emoción.

Esta tarde, en Málaga, ante el colista con solo cuatro victorias, prototipo de equipo filial, plagado de gente joven con la inclusión estelar de Richi Guillén, parece una buena ocasión de cosechar una nueva victoria, seguir apretando a Burgos y disfrutar del encuentro sin sobresaltos. Los malagueños juegan sin presión ni obligaciones. Así es todo más fácil. Por contra, el Breo está obligado a no dar un paso en falso. Ya no caben errores cuando la liga regular se acerca a su final. Y hasta parece una jornada propicia para intentar destacarse en las posiciones punteras. Bueno, lo verdaderamente importante es ganar en Málaga. Luego miraremos a otras canchas con el rabillo del ojo. Como tantas veces, solo cabe suspirar por jugar un buen partido. Es la diferencia de potencial que con cuarenta minutos de buen rendimiento, la victoria no puede escaparse.