Tablas en un derbi nervioso

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

LUGO

El Santiago salvó un punto ante el Prone en el último minuto

31 ene 2015 . Actualizado a las 17:46 h.

Siempre que hay derbi hay ardor. Las más de las veces, emoción. Y cada vez que pitan Cid Bragado y Martínez Torres lo que suele haber son desbarajustes. De todo ello tuvo grandes dosis el duelo entre el Santiago y el Azkar, que pudo caer para cualquier lado y acabó en empate a cuatro con un tanto de doble penalti para cada bando en los últimos cien segundos.

El Prone dejó claras sus intenciones desde el principio. Optó por replegarse cerca de su área y tratar de sorprender a la contra o con algún envío largo, para intentar coger desprevenido al rival. Como sucedió en el minuto cinco, en el que Iker sacó una buena mano ante Javi Río.

Al Santiago no le quedó otra que asumir la posesión de balón, un escenario que no es el que más le gusta. Porque no es fácil rumiar el juego hasta forzar algún desajuste en la defensa. De hecho, la primera ocasión llegó de un robó de Iván Rumbo, que porfió en la línea de fondo y le regaló un balón de oro a Santi. Pero el canterano, con todo a favor, chutó al cuerpo del portero.

El Santiago consiguió abrir el marcador a los ocho minutos, en una rápida combinación. Borja, con el ángulo de pase muy tapado, consiguió enviar a hacia Pablo Tallón, para que fusilase en carrera.

El gol no alteró las constantes del partido. Y no le fue mal al Prone, que avisó en el catorce, en una buena acción de Iago Rodríguez que cortó casi en línea de gol Iván Rumbo. El visitante se cobró la revancha un minuto más tarde, al coger un rechace dentro del área y llevar el balón a la red.

 

 

Segunda parte más movida

 

La segunda mitad se le puso de cara a los visitantes con un tanto de Nacho Pedraza, de penalti, en el primer minuto. El partido se desencorsetó, cogió ritmo y se multiplicaron las idas y venidas, con más empuje de los locales pero sin terminar de asediar.

El empate llegó con un tanto en propia meta de Rubén Mouriz, tras una delicatesen de un inspirado Gallego Rodríguez.

Por ocasiones, el Santiago sumaba más méritos. Pero se encontraba con un Óscar Iglesias que lo paró todo, excepto un chut lejano de Lucas Bolo.

Casi a continuación, Borja vio la segunda amarilla. Pero el Prone no aprovechó la superioridad numérica. Ni siquiera con el guardameta en campo ajeno, como quinto atacante.

Faltando más de cuatro minutos, Manuel Vázquez, técnico visitante, se la jugó con Nacho Pedraza como portero-jugador. El equipo tuvo la paciencia necesaria para encontrar un hueco en una diagonal que culminó Antonio Diz en el segundo palo.

Aun con el empate, siguió arriesgando con el ataque de cinco. Y Nacho Pedraza hizo el cuarto, de doble penalti.

Quedaba poco más de un minuto y Hugo ofició como portero jugador para el Santiago. La igualada se concretó en otro doble penalti, que anotó Gallego Rodríguez con calidad.

Quedaban poco más de veinte segundos en los que pasó de todo, en los dos lados, pero los árbitros decidieron que ya había sucedido bastante y se consumió el tiempo sin más novedades.