El PP dice que el paro es fruto de la división del PSOE y de su conflicto con UGT
17 jul 2014 . Actualizado a las 07:03 h.La huelga en Urbaser empieza a tener más lecturas de las propias de un conflicto entre una empresa y sus trabajadores. Tan largo paro en la recogida de basura, además de molestias a los ciudadanos, tiene consecuencias políticas indudables. En este caso concreto, las miradas se vuelven, como hacia el centro de la diana, al alcalde, José López Orozco, al que le queda menos de un año para completar su cuarto mandato. El PP dijo ayer, como ya hizo en alguna otra ocasión, que este lío es consecuencia «da división interna do PSOE» y de su «liorta co seu sindicato afín», es decir, con UGT. Esta es una lectura cada día más generalizada en la calle, ante algunos perfiles de este paro difícilmente entendibles solo desde el campo laboral.
Si en los primeros momentos del paro estaba ampliamente extendida la solidaridad ciudadana con los huelguistas, a día de hoy la situación ha cambiado, al menos en función de lo que se puede escuchar en centros de trabajo y locales de ocio. El portavoz del PP, Jaime Castiñeira, resumió así el ambiente que se respira en la calle. «¡Que se vaian todos!, isto é o que está na rúa», declaró, para puntualizar que el convencimiento general es: «¡Hai que tomar medidas xa! Y en ese ambiente, cuando se busca un responsable, el ciudadano de a pie la figura que tiene ante él como responsable de adoptar medidas es el alcalde, es decir, el socialista José López Orozco. Por más que indica que el gobierno local hace todo lo que está en sus manos, son cada día más los lucenses que exigen resultados.
Después de un mes de paro en la recogida de basura es difícil que sean muchos los contribuyentes a los que les importen sobremanera los condicionantes que impone al trabajo de Orozco el derecho de huelga. El PP, como ya se indicó, y el BNG explotan la situación sabiendo que al final los rebotes de los proyectiles de sus críticas acaban golpeando en la figura política de Orozco. También lo saben, sin duda, y a ellos alude el popular Castiñeira, aquellos que en el campo socialista no acaban de ver despejada la senda electoral de la figura de Orozco. Tocado, pero no hundido, por su imputación en la operación Pokémon, el veterano y correoso alcalde de Lugo incumple su compromiso de aclarar después de las elecciones europeas qué piensa hacer en el futuro inmediato.
Familia socialista
En el campo socialista a Orozco hay quien, después de estar entre los suyos, se la ha jurado. Y a nadie se le esconde que algunos de esos cabreados se mueven en la órbita de UGT. Y a ellos alude también el PP. No hay que buscar fuera del ámbito municipal para entender por qué el sindicato fundado por Pablo Iglesias (el de Ferrol, no el otro) tiene cuentas pendientes con Orozco. A su discípulo Gómez Besteiro, secretario general del PSdeG, lo abordaron días pasados los huelguistas. Prometió intervenir para ayudar en la resolución del conflicto; es un compromiso esperable y deseable, pero llama la atención la falta de guiños reiterados de apoyo a Orozco. Quizá se refiere a eso Castiñeira cuando habla de división en el seno del PSOE.