¿Cómo acabaron las huelgas de la basura en Jerez, Madrid o Vilalba?

El Ayuntamiento de León municipalizó el servicio al exigir Urbaser más dinero

x. m. palacios
lugo / la voz

Gestionar la recogida de residuos es a veces un asunto espinoso, y la huelga que soporta Lugo desde hace 12 días no es una excepción, como demuestran las manifestaciones y paros, o conatos de ellos, que solo en los dos últimos años han registrado ciudades, villas y pueblos de todo el país. De Jerez a Vilalba, Monforte, Nigrán y Vigo, pasando por Madrid, Alcorcón o León. ¿Cómo se resolvieron los conflictos? En la mayoría de los casos, se cerraron acuerdos en los que todos los implicados -generalmente ayuntamiento, empresa concesionaria y trabajadores- cedieron en alguna de sus pretensiones a cambio de algún beneficio o garantía. Un ejemplo significativo es León, donde el ayuntamiento recuperó la concesión del servicio de recogida de basura y limpieza viaria a finales del 2012, cuando Urbaser exigió 35 millones anuales en lugar de los 20 que percibía. Los operarios amenazaron entonces con ir a la huelga, pero la desconvocaron a tres días de su inicio. ¿La razón? El consistorio garantizó que mantendría los 221 empleos indefinidos; a cambio, eso sí, de un descuento salarial próximo al 20%.

Urbaser también protagonizó la huelga que vivió Jerez de la Frontera en noviembre del 2012. Duró 21 días en los que las calles de la urbe gaditana acumularon 3.300 toneladas de basura, ardieron más de 300 contenedores, hubo altercados entre vecinos y policías, y barricadas en distintos puntos; aparecieron calcinados vehículos y fue detenido un menor. Al final, los trabajadores salvaron los 125 empleos (el 30% del total) que la empresa había propuesto suprimir a través de un ERE. Para conseguirlo, aceptaron una reducción del 10% en sus sueldos y una revisión a la baja en los pluses.

Ante todo, evitar despidos

En diciembre del 2013, los barrenderos y jardineros de Madrid -de concesionarias como FCC, Sacyr-Valoriza o Cespa- estuvieron 13 días en huelga para rechazar las propuestas del equipo de gobierno que encabeza Ana Botella. Finalmente evitaron el despido de 1.134 personas de una plantilla de más de 6.000. A cambio, todos aceptaron dejar de trabajar 45 días al año (ERTE, expediente de regulación temporal de empleo) y la congelación del sueldo hasta el 2017. Los servicios mínimos fueron cubiertos por Tragsa, que retiró unas 1.000 toneladas diarias. Los daños se aproximaron a los 600.000 euros, y el ayuntamiento pasó la factura a las concesionarias.

Mientras, en Alcorcón, los operarios de la empresa municipal Emalsa consiguieron tras 16 días de huelga y más de 800 toneladas de basura en la calle que el ayuntamiento únicamente privatizase la gestión de la recogida de vidrio. La primera huelga de basura en Vilalba tuvo lugar en agosto del 2008, llegando a amenazar las patronales del San Ramón, y se cerró por la mediación de la Xunta. La segunda se produjo entre marzo y abril del 2013, y acabó tras 25 días con un acuerdo entre la concesionaria, Urbaser, y la plantilla para la firma del nuevo convenio colectivo. Entre el 2011 y el 2013, en Vigo, Monforte y Nigrán también hubo amenazas de huelga durante las negociaciones de los convenios colectivos, sin que llegaran a materializarse.

paro en el servicio de limpieza

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