Crónica de mi muerte anunciada

A.A.V.

LUGO

17 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Muchísimas personas, cuya vida pende de un hilo, ven como este hilo se les ha cortado sin ningún tipo de aviso previo, y sin tener siquiera la amabilidad mínima para comunicar esta decisión. Yo recibí la noticia telefónicamente después de una espera de la autorización del medicamento de 76 días, durante los cuales no se me suministró ningún tipo de medicamento. Por parte de la cúpula se utilizó al médico de turno para comunicar verbalmente esta noticia.

Un análisis radiográfico efectuado al final de este período de falta de tratamiento ha detectado un aumento muy apreciable de las lesiones de mi aparato digestivo, que sin duda alguna reduce mis posibilidades de curación y acorta mi vida. ¿A quién se le debe pasar la cuenta de este grave empeoramiento? Uno no puede por menos de plantearse la siguiente pregunta: ¿es posible que el director del HULA, o quien por él haya tomado la decisión, necesite 2 meses y medio para comunicar una decisión probablemente adoptada con mucha anterioridad? Además de negligente, este directivo según parece no tiene ningún asesor médico capaz de informarle de las consecuencia de un período tan largo sin tratamiento médico en un enfermo oncológico.

Además de denegarme el Estivarga, el servicio de oncología del HULA me ha dicho textualmente «no podemos hacer nada por usted». Es terrible encontrarse en una situación de tal abandono cuando en la actualidad uno está en condiciones de llevar una vida plena tanto física como intelectualmente. ¿Qué hacer? ¿Sentarme en un banco del parque a esperar que llegue el final?