María Varela y Suso Santiso empezaron en 1992 organizando rutas a caballo. No fue hasta 1997 cuando abrieron A Parada das Bestas, después de varios años de intenso trabajo, aunque con el paso del tiempo han ido haciendo varias reformas y ampliaciones, como los nuevos apartamentos que abrieron en el 2007.
La casa tiene unos 300 años de antigüedad, pero en la actualidad es todo confort combinado con el más puro estilo rústico, al que contribuyen piezas únicas en madera elaboradas por el artista y artesano conocido como O Peto de Funsín. La chimenea, por ejemplo, uno de los lugares más acogedores de la casa, está donde antiguamente se situaba la lareira. La palleira, por su parte, se reconvirtió en un comedor.
En total, cuentan con diez habitaciones y cuatro apartamentos. El precio entra dentro de lo asequible, pues se puede disponer de una habitación doble por unos 50 euros y de un menú completo por 20.